Centroamérica procura consolidar democracia

The Associated Press En Centroamérica, otrora devastada por guerras civiles, desde hace años reina la paz, pero las batallas para alcanzar la estabilidad y tranquilidad se siguen librando sin que se vislumbren victorias. Las amenazas comunes para los gobiernos de la región se encuentran en su propio seno: la corrupción, el crimen organizado, frágiles democracias. […]

The Associated Press

En Centroamérica, otrora devastada por guerras civiles, desde hace años reina la paz, pero las batallas para alcanzar la estabilidad y tranquilidad se siguen librando sin que se vislumbren victorias.

Las amenazas comunes para los gobiernos de la región se encuentran en su propio seno: la corrupción, el crimen organizado, frágiles democracias.

La apatía y desconfianza de la población, atribulada por la pobreza, se transforman en sus peores enemigos.

“Lo que hemos consolidado en los últimos 20 años es ciertamente una democracia electoral… (pero) eso no es suficiente”, expresó el analista de la fundación costarricense Arias, Luis Cordero.

Para Cordero hay “una enorme cantidad de desafíos y retos que Centroamérica enfrenta: un pobre crecimiento económico, se postergan enorme cantidad de inversiones (de tipo social)… las brechas siguen ensanchándose… hay un esquema de exclusión y discriminación”.

“Los casos más grotescos son la corrupción que no sólo atenta a la moral pública sino que tiene un costo importantísimo… creo que ese es el principal problema que causa desafección” hacia los gobiernos, opinó.

EL CASO ALEMAN

La corrupción en Nicaragua es un caso emblemático. El ex presidente Arnoldo Alemán fue acusado de haber defraudado 100 millones de dólares al país.

“La lucha que se está librando (en Nicaragua) es contra la corrupción… creemos que es de vida o muerte sanear al país y crear una nueva cultura”, declaró a la AP el líder del Frente Sandinista de Liberación Nacional, Daniel Ortega.

La poca atención a los problemas sociales en las agendas de gobierno y los frecuentes escándalos de corrupción minan la credibilidad de la democracia centroamericana.

En Costa Rica, país que se jacta de su tradición democrática, un 45% de los electores no asistieron a las urnas en abril.

“La mayor desgracia es la indiferencia de la gente. Sólo cuando tenemos una tragedia reaccionamos, pero el resto de tiempo nos mantenemos indiferentes a la política”, expresó Cordero.   

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