- Más del 80 por ciento considera que TLC con EE.UU. y Canadá los ha perjudicado
EFE
MEXICO.- Diez años después de la adopción del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), el 83 por ciento de los agricultores mexicanos considera que ese tratado no les benefició, señala una encuesta de una fundación estadounidense.
“El TLCAN relocalizó el empleo de la manufactura en los centros industriales en México, principalmente en los puntos urbanos del norte del país, mientras el campo siguió enfrentándose al cambio sin los elementos y apoyos necesarios”, advierte un estudio de la misma organización, ARWA Studies.
Tanto la encuesta como el estudio pretenden revisar las expectativas del campo mexicano casi una década después de la entrada en vigor del TLCAN.
En la consulta, realizada este mes entre agricultores, el 77 por ciento reconoció que los trámites de atención en la administración son más ágiles y eficientes, que la participación de los productores en programas oficiales es mayor (76.6 por ciento), y que en general el trabajo del Gobierno federal es bueno (57.9 por ciento).
El 68.2 por ciento de los consultados señala la falta de mayor apoyo a la comercialización y de sus productos y un 65 por ciento cree que el Programa de Apoyos Directos al Campo (Procampo) debería ser ampliado.
Esta iniciativa de capitalización rural está orientada a los campesinos que tengan menos de cinco hectáreas, que no pagan ningún tipo de interés ni costos financieros por los recursos que obtengan.
Con estos resultados, la fundación señala que “es tal el rezago que vive el sector que además de las acciones emprendidas por el Gobierno hay que realizar más cambios de fondo”.
“NEGOCIACIÓN DAÑINA”
El estudio señala que la negociación del TLCAN por parte de México fue dañina para el campo porque “los que lo negociaron y firmaron no hicieron lo necesario para proteger y preparar al sector rural ante la apertura de fronteras”.
Los artículos agrícolas susceptibles de un mayor impacto de EEUU son: aguacate, manzana, cebada y malta, productos avícolas y ganado porcino.
“El mérito de la presente administración -agrega el estudio- consistiría en terminar con la política populista y plantear abiertamente lo que tiene que hacerse ante la falta de recursos y la demagogia del pasado”.
Reconoce que la aportación de programas como Procampo fue “insignificante” en comparación con los subsidios estadounidenses.
También admite que el TLCAN benefició sobre todo a la población urbana ya que entre 1992 y 2001 la inversión extranjera directa en la ciudad creció un 571 por ciento mientras en el campo cayó un 87 por ciento.
En relación con los salarios, los del campo bajaron un 7,5 por ciento en los diez años tomados de referencia mientras en las ciudades aumentaba un 2,8 por ciento en promedio, según datos de entidades oficiales mexicanas.
Finalmente reconoce que el tratado contribuyó a dar presencia a México en el panorama internacional y a mejorar su macroeconomía, pero considera necesario renegociarlo en materia migratoria, de transportes y en el capítulo de desgravaciones agropecuarias.
La fundación recuerda que de los 24,6 millones de mexicanos que viven en el campo, la pobreza afecta al 80 por ciento de ellos, la mitad en situación extrema y un 30 por ciento en situación de miseria.
MAS DE 10 MILLONES
El estudio, que comenzaron a elaborar desde mayo de 2001, apunta a que la población activa rural en México asciende a unos 10,6 millones de personas, de los cuales el 61.7 por ciento, unos 6,6 millones, no son propietarios de las tierras que cultivan.
La superficie promedio cultivada por cada mexicano es de una o dos hectáreas, frente a las 44,4 que promedian los productores en EEUU.
El estudio advierte que los productores mexicanos están en situación de alerta por la desgravación del sector que permitirá el TLCAN a partir del 1 de enero de 2003 en medio centenar de productos de los que se excluyen el maíz, el frijol, el azúcar y la leche en polvo, que serán desgravados en 2008.