Sacerdotes “aristócratas”

Diego Alejandro Montiel Morales* La crítica que un alto jerarca de la iglesia Católica hace sobre el nombramiento de sacerdotes de ascendencia aristócrata como posibles sucesores del Cardenal Obando, indicando que éstos deben de proceder del pueblo y no de la aristocracia, invita a la reflexión. El sacerdocio impone tres cosas a quienes optan seguir […]

Diego Alejandro Montiel Morales*

La crítica que un alto jerarca de la iglesia Católica hace sobre el nombramiento de sacerdotes de ascendencia aristócrata como posibles sucesores del Cardenal Obando, indicando que éstos deben de proceder del pueblo y no de la aristocracia, invita a la reflexión.

El sacerdocio impone tres cosas a quienes optan seguir este camino de sacrificio y entrega: voto de pobreza, voto de obediencia y voto de castidad. Tendemos a pensar que un miembro de la aristocracia generalmente tiene solvencia económica suficiente como para llevar una vida desahogada, así como el poder que normalmente confieren la habilidad de haber adquirido una educación superior, riqueza material y sus contactos. La educación y capacidad de mantener un hogar hacen que una persona sea más cotizada por el sexo opuesto, haciendo del celibato una rara ocurrencia entre laicos, más aún si la persona en cuestión es además físicamente atractiva ante los ojos de las féminas.

Apelo a la sabiduría de los altos representantes del Clero para que nos expliquen por qué una persona que renuncia al dinero y comodidades que ya tenía es menos santa o menos capaz que uno que jamás lo ha tenido. Por qué razón es menos loable que quien podría disfrutar de las mieles del poder y ser propietario o gerente de emporios económicos, haya optado por acatar obediente lo que sus superiores le digan, habiendo tenido donde elegir, y por último, por qué quien renuncia a la oportunidad de elegir entre las doncellas más cotizadas, las damiselas más exquisitas que la naturaleza ofrezca, para optar por llevar una vida dura, de sacrificio constante y abstinencia absoluta, no es digno de escalar peldaños dentro del clero por su linaje y por los éxitos alcanzados por su ascendencia, a cuyas mieles renunció.

Esperamos que quienes han vertido estas opiniones a los medios de comunicación opten por salir nuevamente al frente e iluminarnos con sus conocimientos para comprender sus intenciones y sacarnos de la creencia de que es un amargado discurso totalmente populista y cargado de profundo resentimiento social que promueve el odio y la división de clases.

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