Diego Montiel*
Durante el último mes, altos representantes de nuestra clase política han dado señales inequívocas de que el lenguaje de sus puños comunica sus pensamientos y emociones con mayor facilidad que lo hace su capacidad de oratoria. El problema es que estas diferencias no se han dado en el foro apropiado ni bajo las condiciones adecuadas y ante todos los medios de comunicación, provocando comentarios no muy agraciados de personalidades relevantes a nivel nacional e internacional.
Es necesario limpiar la Asamblea Nacional de espectáculos para los que no fue diseñada y trasladar éstos a un gimnasio o teatro. Esto permitiría que nuestros políticos desahoguen sus pasiones reprimidas sin manchar su honorabilidad.
Podemos acomodar los ímpetus de estos gladiadores de corbata, brindar un espectáculo pugilístico que seguramente tendría un alto índice de audiencia y paralelamente beneficiar a personas necesitadas, donando las ganancias a hogares de ancianos, hospitales o madres necesitadas. El evento tendría lugar en un lugar adecuado y bajo reglas claras, alrededor del 8 de marzo del 2003 para dar tiempo de preparación a los contendientes. El suscrito se pone a la orden para organizar eventos que, como éste, capten fondos para fines benéficos, entretengan a la población y eviten bravuconadas de quienes solamente son valientes de la boca para afuera. Pueden enviar sus retos, ofertas y solicitudes de patrocinio a la dirección electrónica.