María José Zamora*
La noticia publicada en la primera plana de LA PRENSA del 14 de diciembre, titulada: “Bolaños salvó a Alemán de dormir tras las rejas” llamó mucho mi atención y de igual manera me molestó. No porque Alemán haya o no haya sido llevado a dormir a la cárcel; sino porque según esa noticia, don Enrique Bolaños “le pidió” a Daniel Ortega, “…que hablara con las juezas para que cambiaran la orden y el ex presidente quedara preso en su casa por el momento”.
Me parece que el trasfondo de esta noticia, aparentemente inofensiva, es peligroso. Si bien es cierto que existe la suposición de que el sistema judicial está controlado por los sandinistas, me cuesta creer que don Enrique Bolaños haga una solicitud de esta índole, cuando él mismo ha insistido en respetar la soberanía de las diferentes instituciones del Estado; y en segundo lugar, en el hipotético caso de que verdaderamente su deseo hubiera sido interceder por el Dr. Alemán, me parece que siendo el Presidente de la República, no necesita a Daniel Ortega para hacerlo.
Por otra parte, si lo que se asegura en esa noticia es verdad, no puedo menos que lamentarlo y sentir una profunda tristeza porque significa que el futuro de Nicaragua está en manos de Daniel Ortega y que la “Nueva Era” es una fantasía.
Tengo la esperanza de que esta información haya sido suministrada a LA PRENSA con mala intención y que el encargado de información de la Presidencia brinde la aclaración correspondiente. De todas maneras LA PRENSA no debería publicar una noticia tan delicada como ésta, sin antes corroborarla con las personas aludidas.