Rompiendo paradigmas

Anakarla Cantarero Malespín* Los paradigmas son patrones mentales, creencias y modelos de conducta heredados y aprendidos, formas a las que nos apegamos y nos facilitan nuestras decisiones, convicciones que llevamos muy dentro y nos simplifican la vida, pero también existen paradigmas que nos atrapan y nos mantienen en esquemas equivocados y no nos permiten ver […]

Anakarla Cantarero Malespín*

Los paradigmas son patrones mentales, creencias y modelos de conducta heredados y aprendidos, formas a las que nos apegamos y nos facilitan nuestras decisiones, convicciones que llevamos muy dentro y nos simplifican la vida, pero también existen paradigmas que nos atrapan y nos mantienen en esquemas equivocados y no nos permiten ver otras posibilidades. El tiempo actual es un rompimiento constante de antiguos paradigmas. En las empresas vemos una revolución en los sistemas operativos tradicionales, la calidad total que antes se consideraba un imposible, cero inventarios que en otra época era inconcebible, producción justo a tiempo, producción no en línea de alto rendimiento, reingeniería integral, etc. si abordamos el mundo científico, tecnológico, médico, electrónico, entre otros, se derrumban inevitablemente antiguos y retrógrados paradigmas, las que fueron soluciones ayer, hoy pueden ser nuestro fracaso, vivimos la modernidad cuya principal megatendencia es el cambio, es lo único permanente, no aceptarlo e impulsarlo es renunciar al futuro.

Existen paradigmas personales que nos atrapan en esquemas mentales que en forma similar a un túnel no nos permiten ver a los lados otras perspectivas de la vida, los llevamos como dogmas que muchas veces nos hacen intolerantes, y nos creemos poseedores de la verdad. hemos recibido en forma hereditaria un programa para vivir la vida y otros más los hemos integrado a nuestras convicciones a través de nuestra propia experiencia y circunstancias.

Cuando logramos reconocer los guiones incorrectos, los paradigmas equivocados, las creencias absurdas que están dentro de nosotros, podemos empezar a escribir nuestra propia historia a la luz de los nuevos paradigmas; para tal efecto tenemos que aprender a analizar nuestra propia mente y distinguir qué guiones son los adecuados y cuáles no, es conquistarse y construirse a sí mismo.

Como familia, debemos darle a nuestros hijos los más sólidos principios, en similitud a un árbol con profundas raíces y unas alas tan poderosas que como las águilas puedan libremente volar, que puedan estar por encima de los guiones retrógradas y negativos, y usted debe estar consciente que los paradigmas que recibió los puede ahora cambiar y no volverlos equivocadamente a heredar. Si no cambiamos la esencia de muchos de nuestros pensamientos nunca podremos en realidad cambiar, y por lo tanto no podremos evolucionar.

La frustración de no alcanzar lo que deseamos desata en nosotros un cúmulo de emociones, desde enojo hasta impotencia, y estas sensaciones serán tan intensas de acuerdo a la jerarquía de valores que gobiernan nuestra vida, por eso para algunos, perder dinero es como perder la vida, “ahí donde está la mente del hombre, está su corazón”.

Los fracasos representan unos de los momentos estelares de la vida, nos ofrecen la gran oportunidad de aprender y ser mejores. Debemos aprender a valorar cada etapa de nuestra vida y proyectarla con grandes expectativas. Se hace necesario estimular el desarrollo de todos nuestros roles; a nivel pareja, uno de los momentos estelares de la existencia es cuando encontramos con quien compartir nuestro camino; cuando amamos el es, no el debe ser; cuando entendemos su mundo de significados, y para uno es importante lo que el otro desea lograr; cuando su lucha es nuestra y la frustraciones y alegrías son inmensidades compartidas.

En el rol familiar, cuando aspiramos a proveer los mejores medios de realización, educar para forjar seres libres y responsables en principios y valores.

En el rol social, el paradigma es conquistar y conservar la auténtica amistad, cuando podemos compartirnos penas y alegrías, y vivir el apoyo y la seguridad que ofrece la auténtica amistad.

En el rol trabajo, cuando logramos crearnos el paradigma de que es el medio donde encontramos las oportunidades de expresar nuestra grandeza e el servicio, cuando hacemos del trabajo una virtud, cuando la acción productiva se convierte en reto.

Y finalmente el rol social, cuando aceptamos con alegría que nuestra existencia obedece a un fin, que tenemos una tarea que realizar, un papel que desempeñar contribuyendo a que algo mejores; cuando hemos podido traspasar el cumplir con aquello que es nuestra propia responsabilidad y adoptamos causas y luchas por rescatar a los niños de la calle, proteger la ecología, promover la democracia, crear nuevas empresas, podremos decir al fin que hemos encontrado una estrella por la cual vivir.

Destruir paradigmas retrógrados y limitativos nos exige un profundo examen de conciencia, e intentar en primer lugar cultivar uno de los valores más importantes: la comprensión. Pregúntese a sí mismo en base a qué paradigmas está juzgando a los demás. Es necesario edificar los nuevos paradigmas que han de construir nuestro futuro, nuestro país.

* Directora General Grupo Excelencia consultores en Nicaragua.  

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