El Fondo Monetario Internacional y las perspectivas futuras

José Antonio Poveda El manejo casuístico de las crisis de liquidez ha tenido las virtudes de la velocidad, la flexibilidad. El buen accionar de este procedimiento ha resultado benéfico tanto para los países deudores como para la banca privada y el FMI. Los países deudores se han beneficiado al posponerse el pago del principal, ampliarse […]

José Antonio Poveda

El manejo casuístico de las crisis de liquidez ha tenido las virtudes de la velocidad, la flexibilidad. El buen accionar de este procedimiento ha resultado benéfico tanto para los países deudores como para la banca privada y el FMI. Los países deudores se han beneficiado al posponerse el pago del principal, ampliarse los períodos de gracia y disminuirse ligeramente las tasas de interés gracias a los acuerdos de reestructuración. Pese a sus limitaciones, los nuevos créditos bancarios han permitido sostener los niveles de importación y el proceso de ajuste. Los bancos privados se han beneficiado porque los deudores no han suspendido sus pagos y porque ha disminuido el riego de una moratoria en el futuro, si bien sus utilidades por cobro de intereses pueden ser hasta cierto punto menores. Además, el FMI ha tenido éxito en impedir el colapso de los sistemas financieros y de comercio internacionales.

Se sostiene a menudo la necesidad de una solución más general del problema de la deuda. Esto entrañaría una renegociación internacional en la que participarán todos: los países deudores y los acreedores, los bancos privados y las instituciones financieras internacionales. Conforme a este proceder se renegociaría la deuda de América Latina o, más ampliamente, toda la de los países en desarrollo, ampliándose los plazos de vencimiento y distribuyendo mejor las cargas del reembolso entre los grupos involucrados. Una respuesta de este tipo resulta atractiva en vista de las causas internacionales de la crisis y de los beneficios para todos que se derivarían de una solución exitosa de la crisis.

¿Cómo se puede distribuir el costo del alivio de la deuda de manera más equitativa entre los principales interesados?

PARA LOS BANCOS PRIVADOS:

— Reducir o eliminar las comisiones.

— Cobrar menos tasas de interés.

— Ampliar los vencimientos.

— Transformar la deuda existente mediante nuevos instrumentos financieros tales como bonos ligados a los precios de los productos básicos.

Para las instituciones financieras internacionales:

— Ampliar el servicio de financiamiento compensatorio del FMI, de manera que se tengan en cuenta las fluctuaciones financieras internacionales.

— Garantizar los préstamos bancarios.

— Dar mayor peso a los factores políticos y sociales internos en la concertación y aplicación de los acuerdos de derechos de giro.

PARA LOS PAÍSES ACREEDORES:

— Incrementar los recursos del FMI del BM, por ejemplo emisiones de DEG, más préstamos cuantiosos para el ajuste estructural y aumentos en la relación de cuotas de capital.

— Aumentar los créditos destinados al comercio y la producción.

— Reducir los déficit presupuestarios y disminuir las tasas de interés.

— Modificar las disposiciones jurídicas bancarias (aumenta los requisitos de reserva para garantizar las carteras de crédito en los países de alto riesgo).

— Estimular el crecimiento por medio de políticas macroeconómicas más expansionistas.

PARA LOS PAÍSES DEUDORES:

— Continuar los procesos de ajuste con el apoyo internacional, tal como se mencionó:

— Equilibrar las medidas de contratación monetaria (concebidas para disminuir la inflación) con acciones del lado de la oferta, encaminadas a elevar la producción, las exportaciones y el empleo.

— Promover la inversión extranjera directa y canalizarla hacia actividades orientadas a exportar con el propósito de pagar servicio de la deuda.

Se han adoptado algunas de las medidas mencionadas sin que medie un acuerdo internacional amplio. En realidad, los deudores más grandes ya han utilizado su capacidad de negociación para obtener condiciones favorables al renegociar su deuda. Implícitamente, el FMI ha apoyado este proceder.

La única vía para alcanzar una solución global y permanente será un diálogo político entre acreedores y deudores, basado fundamentalmente en el principio de la corresponsabilidad y el derecho al desarrollo, para ello se hace necesario, entre otros mecanismos y medidas, ajustar el servicio de la deuda a la capacidad real de pago de cada país, limitar dicho servicio en función del ingreso por exportaciones o del comportamiento de otras variables económicas, revertir la transferencia neta de recursos que nos afecta y darle un tratamiento diferenciado a la deuda actual y a la futura. En este contexto, es necesario tomar en cuenta las necesidades reales de las pequeñas economías en desarrollo, en particular la necesidad de alivio del servicio de su deuda oficial a las instituciones bilaterales y multilaterales. Para enfrentar el problema de la deuda externa se requieren además acciones inmediatas y simultáneas en el ámbito monetario, financiero y comercial.

Los desequilibrios en el sistema económico y financiero internacional repercuten directamente sobre nuestra perspectiva de desarrollo. La superación de tales desequilibrios exige una mayor disciplina macroeconómica en los principales países desarrollados y mecanismos de vigilancia de las medidas que adopten estos países, especialmente en lo que se refiere a sus efectos sobre los tipos de cambio, las tasas de interés y la liquidez internacional. Asimismo, la condicionalidad cruzada, que se aplica principalmente en el ámbito del comercio y las finanzas, menoscaba la potencialidad del desarrollo y la autonomía de nuestros países, por lo que las exigencias más complejas y agobiantes asociadas al financiamiento externo deberían adecuarse a las condiciones, objetivos económicos y políticas de desarrollo de cada país.

El aumento de los recursos de los organismos financieros internacionales y una reorientación de su acción es imprescindible para que puedan desempeñar un papel acorde con nuestras necesidades de desarrollo. Además la gravedad de los problemas de balanza de pagos que experimentamos los países del servicio de financiamiento compensatorio, para responder a los impactos negativos ocasionados pro factores tales como la caída de los precios de los productos básicos, las altas tasas reales de interés y los desastres naturales. Asimismo, deberán adoptarse medidas para facilitar la transformación de los préstamos de la ayuda oficial para el desarrollo en donaciones, y para aumentar los recursos concesionales para las pequeñas economías en desarrollo, destinados a su infraestructura económica y social. En consecuencia es necesario hacer impostergable una revisión profunda del actual sistema monetario y financiero internacional mediante negociaciones multilaterales.

La creación y el mantenimiento de condiciones para atraer nuevas inversiones corresponden evidentemente a los propios países deudores y debe acordárseles máxima prioridad. Es indispensable llevar un registro para seguir la pista a los rendimientos positivos del ahorro interno y la inversiones, las políticas tributarias de apoyo, la disminución de la inflación y un ambiente de inversión más abierto para restablecer la confianza necesaria a fin de atraer y mantener las nuevas inversiones. De acuerdo con las circunstancias de los diversos países, la creación de un mecanismo para transformar la deuda en capital complementaría estos aspectos.

El autor es vicedecano de la Facultad de Derecho UNAN-León.  

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