Vidrio soplado, una opción decorativa

No hace falta un gran capital ni importar adornos. Si de decorar se trata, con un poco de imaginación y creatividad basta, pues Nicaragua no carece de artículos decorativos. Esta semana te presentamos una propuesta barata y novedosa: Artículos decorativos en vidrio soplado. Mariel Lacayo, quien junto a su esposo Ricardo López, echó a andar […]

No hace falta un gran capital ni importar adornos. Si de decorar se trata, con un poco de imaginación y creatividad basta, pues Nicaragua no carece de artículos decorativos. Esta semana te presentamos una propuesta barata y novedosa: Artículos decorativos en vidrio soplado.

Mariel Lacayo, quien junto a su esposo Ricardo López, echó a andar la empresa “Reciclaje Artesanal de Vidrio”, es quien se encarga de darle un toque femenino y decorativo a algunas de las piezas que produce la fábrica, y con la autoridad que la experiencia le confiere, brinda algunas recomendaciones.

Indicó que el vidrio soplado es una excelente opción para decorar el hogar. Combinadas con artesanías, cerámica, madera o hierro, las piezas de vidrio soplado dan un toque de elegancia y distinción.

Para esta Navidad, basta con incluir algunos detalles navideños a las piezas elegidas. Los botellones que en Masaya llaman “mujeres”, decoradas con esferas de colores, guirnaldas y coronas navideñas en miniatura, conforman lindos adornos propicios para esta época.

Otra de las piezas de vidrio soplado que puede ser una be-lla pieza decorativa en su casa, son los ángeles. Éstos se adornan con luces navideñas y “quedan bellísimos”, indicó Lacayo.

Las esferas de vidrio en diferentes colores también sirven para decorar en esta Navidad. Una batea antigua o una canasta hecha en Masaya, se llena de esferas de todos colores, junto con las navideñas.

Una jicarera, de las que venden en el mercado, resulta ser un bonito adorno decorativo, al ponerle vasos de vidrio soplado de diferentes colores.

Las botellas cuadradas se llenan de líquido aromatizador del color de su preferencia o de distintos colores, y se ubican en una mesa dentro de la sala, dijo. Estas botellas también se pueden decorar con tapones de colores o lazos de cintas.

Los floreros, en diferentes tamaños y colores, también son una excelente opción decorativa y utilitaria.

El increíble recorrido de adorno

Un bonito adorno que decora el centro de mesa, una repisa, o el comedor de una elegante casa de familia, puede tener su origen en un basurero. En la empresa “Reciclaje Artesanal de Vidrio” dan belleza y vida útil a botellas sucias y descartadas, que luego de cumplir con su primer misión, van a parar a la basura.

Ricardo López y Mariel Lacayo, el matrimonio propietario de la empresa, ubicada en el kilómetro 21 carretera a Masaya, explican que antes de convertirse en artículos decorativos, las piezas de vidrio soplado que comercializan, pasan por un minucioso proceso.

Desde hace cuatro años, este matrimonio se encarga de que el destino de las botellas de vidrio no acabe en “La chureca”, sino que, de ahí, emprendan un nuevo recorrido hasta transformarse en bonitas piezas decorativas y de utilidad, que se pueden encontrar también en D’ Antaño y el Mercado de Artesanías de Masaya.

López indicó que desde hace cuatro años y medio, compran el vidrio a las personas que escarban entre la basura. “Pagamos a 23 dólares la tonelada”, dijo. Luego separan las botellas por color, después de seleccionarlo se quiebra en pedazos pequeños, se lava y se cuela para eliminar cualquier basura. Finalmente se derrite en un horno a una temperatura de 1,400 grados, explicó.

Pero el vidrio no es lo único que se recicla en esta empresa familiar donde emplean a casi 30 personas. También dan uso al aceite quemado, después de pasarlo por un proceso de limpieza, es utilizado para hacer funcionar el horno.

Cuando el vidrio alcanza su punto máximo de fundición, se sopla a través de un tuvo y poco a poco se le va dando formas, calentando de vez en cuando porque éste se enfría 10 grados por segundo. Cisnes, pescaditos, floreros, botellones, lámparas, esferas, vasos, picheles y un sinnúmero de formas de colores van brotando del otro lado del tubo, donde los trabajadores soplan con destreza. Estas piezas se introducen en un “horno de temple” donde se enfrían.

Parece sencillo, pero solamente la experiencia logra el fino acabado. López cuenta que se trata de una técnica importada. Inicialmente trajeron maestros de Colombia, México y Guatemala. Sin embargo, hoy en día todos los empleados de la fábrica son nicaragüenses.

Las piezas que elaboran han tenido aceptación y demanda más allá de nuestras fronteras. Nicaragua se está dando a conocer a través de estos adornos de vidrio soplado, esfuerzo de este matrimonio. Según López, actualmente venden a Costa Rica y Honduras. También han exportado a El Salvador, Estados Unidos y Canadá.  

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