- No es la opción educativa con más demanda entre los jóvenes nicaragüenses,
porque apenas el 1.4 por ciento de la población, entre 15 y 24 años, ingresa
a la educación técnica. Sin embargo, abre grandes posibilidades de trabajo a quienes las estudian.
Amalia [email protected]
Serrucho, cepillo para madera, cinta métrica, esqueletos de carros y televisores revueltos con pizarras, tizas y pupitres. Nadie piensa en que se trata de un aula donde se eduquen alumnos de trajes blanquiazules. Se parece más a un taller de ebanistería, de mecánica o de electricidad, pero es el aula de clases de un centro de enseñanza técnica; y no es con el que precisamente sueñan los jóvenes en este país.
Al subsistema de educación técnica ingresaron este año unas 16,000 personas, según el Instituto Nacional Tecnológico (Inatec). Esa matrícula representa al 1.4 por ciento de la población entre los 15 y 24 años.
Este año a la escuela secundaria entraron 354,750, según las estadísticas del Ministerio de Educación Cultura y Deportes (MECD).
“Existe una subvaloración de la formación de técnicos de parte de la sociedad nicaragüense”, dice el Plan Nacional de Educación (PNE).
En eso no creyó Manuel Antonio Medina, originario de La Conquista, Carazo, quien recién culminó la carrera de técnico medio en mecánica automotriz en el Instituto Nacional Tecnológico (Intecna), en Granada.
Medina se bachilleró a los 17 años, sin embargo fue parte de la mitad de bachilleres del país que no alcanzó un cupo en la universidad por falta de dinero.
“En mi casa somos cinco hermanos y en ese entonces sólo mi papá trabajaba”, afirma. Trasladarse a Managua implicaba pasajes y gastos que los papás de Medina no podrían cubrir, así que ni siquiera intentó hacer pruebas para la universidad.
A través de un amigo del padre León Pallais, director ejecutivo del Instituto Tecnológico Nacional (Intecna), consiguió una beca para estudiar una carrera técnica. Alentado por el oficio de mecánico de su papá optó por mecánica automotriz.
HALLAN TRABAJO
La carrera que escogió Medina es una de las que más posibilidades de empleo tiene en el mercado laboral. Según Cony Juárez, directora de Formación Profesional del Inatec, el 65 por ciento de los que se gradúan en carreras industriales y construcción, encuentran trabajo.
Más o menos ese mismo porcentaje de ocupación (70 por ciento) calcula Róger Meléndez, director docente del Intecna para todas las carreras que ofrece el instituto.
Medina no fue la excepción. Por sus buenas calificaciones halló trabajo allí mismo en el Intecna, como auxiliar del asistente administrativo.
Reconoce que bien puede trabajar como mecánico. Cree que encontraría trabajo, sin embargo continúa en el instituto porque entró a cursar el técnico superior en electrónica, carrera que abrieron el año pasado.
Juárez dice que las carreras técnicas que más posibilidades de empleo ofrecen a los jóvenes son las ligadas al sector agropecuario y forestal, donde puede haber un 95 por ciento de ocupación.
En el 2001 la matrícula para las carreras agropecuarias y forestales fue de 1,529, mientras las carreras ligadas al sector Comercio y Servicios fue de 8,304, de acuerdo con el Informe Nacional de Desarrollo Humano del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
A pesar que las carreras de Comercio y Servicios registran una matrícula más alta, son las que menos posibilidades de trabajo ofrecen en la práctica. Según Juárez, la ocupación en este sector anda por el 45 por ciento, porque el empleo en esa área es restringido en el país.
IDEAS EQUIVOCADAS
“A las carreras técnicas entran los estudiantes que no valen”. “Quedarse como técnico es estancarse”. Estas frases recurrentes entre estudiantes y padres de familia son parte de los prejuicios que rodean la enseñanza técnica en el país.
En la práctica la historia intenta ser otra. Cada vez la escuela técnica nicaragüense abre más opciones a las personas que optan por la educación tecnológica.
El Inatec, como proyecto piloto, arrancó este año con el bachillerato técnico que permite a los estudiantes de 11 especialidades —de las 20 que ofrecen— graduarse a la vez como técnico y como bachiller en ciencias y letras, para que puedan optar a estudios superiores.
“Por ejemplo, una estudiante que cursó contabilidad pueda optar a estudiar medicina”, explica Juárez.
En institutos como el Intecna elevaron cinco carreras técnicas al nivel superior, para que los alumnos se acerquen a la educación terciaria.
Medina, después que cerró el técnico medio, arrancó el superior en electrónica, porque era la opción más cercana a lo que le gusta: la mecánica. Sus planes son entrar a la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI) y cursar la ingeniería mecánica.
La educación técnica tiene un costo elevado. En el Intecna estiman que por alumno se invierte en promedio 113 dólares, cifra que no varía mucho de las que presenta el Inatec. Según esta institución, la inversión más costosa es la de carreras agropecuarias, con un promedio de 12,760 córdobas anuales.
En la educación superior la inversión anual por estudiante es de 665 dólares, es decir 9,715 córdobas, mientras que en secundaria el gobierno invierte un promedio de 642 córdobas anuales.
Los alumnos de las escuelas técnicas pagan mensualidades que oscilan entre los 25 y 120 córdobas, que según los expertos no cubren los costos de la educación que reciben.
Pero hay muchos que se retiran de las escuelas técnicas por razones económicas.
Juárez dice que la deserción suele ocurrir entre los alumnos de primer año. Muchos se desencantan después de los primeros parciales, según la experiencia de Meléndez en el Intecna, donde la deserción es del 20 por ciento.
Estadísticas del Inatec, reproducidas por el informe del PNUD 2002, indican que de 12,373 inscritos en las escuelas técnicas, egresaron 2,524 alumnos.
En el Intecna sólo le permiten repetir a los estudiantes de segundo año. Meléndez dice que les hacen una prueba de matemáticas y español para los tres niveles del técnico.
Juárez asegura que la matrícula de la educación técnica creció este año en un tres por ciento; 1.5 por ciento más de lo que creció la primaria en el país. Sin embargo, todavía los centros técnicos del país no funcionan al 100 por ciento de su capacidad instalada, sólo utilizan el 75 por ciento.
Manuel Medina no duda que la opción técnica fue la mejor para superarse. Considera que como bachiller no tenía mayores opciones. “Un estudiante que sale de secundaria pura sólo puede ser vigilante, empleada doméstica, ¿qué más…?”, dice Meléndez.
FINANCIAMIENTO ESCASO
La principal fuente de financiamiento de las escuelas técnicas del país son los aportes de las empresas, que cotizan cada mes el dos por ciento de la planilla de salarios. Ese presupuesto que se ha reducido en los últimos años, lo reparten entre los centros técnicos y las escuelas de capacitación.
-La administración actual heredó una deuda superior a los 35 millones de córdobas.
-En Intecna dispone de una transferencia del Gobierno de 12 millones de córdobas, que hasta hace cinco o seis años era de 24 millones de córdobas.
-Las autoridades del Intecna necesitarían unos 30 millones de córdobas para mejorar la atención. En la actualidad la matrícula de ese instituto es de 1,200 alumnos.