Edgard Rodríguez C. [email protected]
De acuerdo, los muchachos que fueron a El Salvador hicieron su mejor esfuerzo, pelearon hasta más no poder, y en cierto momento, nos sorprendieron, pero al final, volvimos a perder.
No creo que alguien esté satisfecho con eso.
Y es una vaina, que después de cada torneo, volvamos a “descubrir” lo mismo: la necesidad de cambios urgente en el engranaje beisbolísticos que al final no se harán. Luego el tiempo cicatriza las heridas y quedamos listos para el otro tropiezo.
Fui partidario de que no se fuera con el béisbol a El Salvador. Que no se fuera en las condiciones en que se fue, es decir, sin los mejores jugadores disponibles. Creo que si sentimos respeto por el país, no podemos armar equipos a la brava, y nos fuimos.
Por supuesto, los menos culpables son los jugadores que hicieron el viaje. Y quizá lo lamentable es que no hubo una definición clara en cuanto a su posición por los directivos de equipos.
Sé que son otras condiciones y otros contextos, pero si compite Brasil, el Real Madrid tiene que prestar a Ronaldo y el club español le mantiene su salario. La FIFA está en control, algo que no ocurre con Feniba, que se mueve en el ámbito que le permiten los equipos.
¿Y ahora qué se va a hacer? Los Panamericanos de Dominicana están a la vuelta de la esquina y se necesita enviar al mejor equipo posible. Eso no garantiza medalla, pero no nos va a quedar la sensación de ahora, que pudimos haber traído medalla, pero faltaban fulano y zutano.
O a lo mejor se decide continuar con la misma tónica usada con la tropa que fue a El Salvador: ir con los que deseen hacerlo. Lo esencial, quizá, es crear las condiciones para que todos deseen hacer el viaje, aún dentro de las limitaciones que tenemos en el país.
Aquí lo que se necesita es hablar con la mayor claridad posible. Refugiarnos en el asunto de la crisis económica es siempre una excusa que usamos a nuestro antojo. Se necesitan variantes y gestiones, que nos permitan un punto de inflexión en medio de los reveses.