Álvaro Fiallos Oyanguren
Ha sido un honor para mí haber sido escogido para esta presentación ya que representar la opinión de tantos millones de agricultores de los países en desarrollo que hemos estado por décadas planteando las inequidades del comercio y sufriendo las políticas internacionales, hace que esta tarea adquiera una importancia sin comparación ya que hoy tenemos la oportunidad para que la OMC nos escuche y entre todos trabajar por acuerdos que den equidad al comercio internacional.
Dirigirme a ustedes para iniciar una conversación sobre la necesidad de darle a la agricultura de nuestros llamados “países en vías de desarrollo” o “países menos desarrollados”, un tratamiento especial y diferenciado en los acuerdos de la OMC, es y siempre será una altísima responsabilidad.
Nosotros los agricultores siempre hemos buscado que el resultado de nuestra actividad, sobre todo nuestra producción de alimentos, tenga en donde colocarse, en donde venderse y así adquiera un valor de mercado. Dicho valor de mercado debe generar la suficiente riqueza para poder reinvertir en nuestras fincas, en nuestra infraestructura, en nuestra familia.
Creemos, por lo tanto que el desarrollo de la competencia o la competitividad, no es algo nuevo para nosotros, tampoco lo es el término de “mercado”, pero debemos reconocer que para poder competir las condiciones deben ser equilibradas, entre personas con alguna similitud de capacidades, con alguna similitud del acceso a las tecnologías modernas, en fin con alguna similitud en muy diversas cosas.
Por el momento debemos reconocer que la “competitividad” entre nosotros y los países muy desarrollados o llamados “países ricos” no tiene ninguna similitud, no podemos competir entre los altamente empobrecidos agricultores, nosotros, y los altamente capacitados de los países “del Norte”. Sería igual que pretendamos realizar una competencia, un juego de fútbol entre nosotros y el equipo de Alemania o Brasil o una pelea de box entre mi persona y Tyson. ¡No metemos los pies y mucho menos las manos!
Debemos también conocer que nuestras prioridades, de la familia y la comunidad es contar con el suficiente alimento para sobrevivir, por lo tanto nuestra primera tarea es alimentarnos lo mejor que podamos y que el poco excedente que quede vaya al mercado, pero al mercado local y no internacional. Aquí es donde las condiciones del llamado “libre mercado” o de la “globalización de la economía”, no son justas para nosotros ya que no es justo que un pequeño agricultor, empobrecido, casi analfabeta, sin contacto con el mundo exterior, pueda competir con la “libre” introducción de alimentos en nuestros países como quieren hacer las transnacionales.
¡Nos exigen la apertura en el sur y nos aplican la cerradura en el norte!
Por aquí se introduce el término de “seguridad alimentaria”, que no puede entenderse sin su acompañante de “soberanía alimentaria”, nuestro derecho a producir nuestros propios alimentos. Pero esto no es posible con la prohibición hecha por vía del FMI y los TLC de que nuestros gobiernos den protección a esta actividad, que podamos establecer una fuerte competencia entre nosotros mismos y no con las transnacionales, ¿Ejemplos? ¡Muchísimos!
Además, que esos productos que son vendidos a nosotros provienen de excedentes de los países ricos que los obtienen con grandes subsidios y con “incentivos” a las exportaciones, sólo recordemos el “Farm Bill” de los USA que les entrega a los agricultores 18 billones de dólares anuales, lo cual es 9 veces mayor que el Producto Interno Bruto y 19 veces mayor que el Presupuesto General de la República de Nicaragua, a la vez es el 30 por ciento del Producto Interno Bruto de Centroamérica de 2001, pero no sólo eso, además hay incentivos especiales para la exportación de los mismos. ¿Podemos entonces competir con ellos?.
O veamos los subsidios por 24 billones anuales y protecciones de la Unión Europea con la “política Común o PAC” que ha sido revisada con la disminución a los subsidios de precios, el desembolso de ayudas directas que compensa esta baja de precios y la obligación de descanso de las tierras para los productores de cereales. También el agregado para compensar por ayudas desligadas de la producción y a la integración de conceptos de desarrollo rural y aspectos ambientales.
Existen muchos más ejemplos de otros países, pero para nosotros éstos son los dos grandes mercados y nuestros dos grandes bloques de competencia.
Mientras en los USA existen Caja Ámbar, Verde y Azul, programas de Reducción de Costos de Comercialización, subvención a insumos, préstamos para comercializar y ayudas abiertas.
Mientras que en la Unión Europea nos encontramos con la Organización Común de Mercados en cereales, leche, carne bovina, vinos y reglamentaciones sobre desarrollo rural, el derecho de importación es fijo y se calcula a partir del precio de intervención menos el precio mundial de esos productos.
Nosotros no tenemos acceso a nada de esas cosas, más bien tenemos prohibido cualquier clase de protección arancelaria para la producción nacional, agreguemos los altos rendimientos de esos dos grandes grupos, los bajos costos por una naturaleza que elimina las plagas con los largos períodos de frío y hielo que nosotros, en los países tropicales y subtropicales no los tenemos y que hace mucho más difícil la producción para nosotros.
De esta manera nosotros afirmamos que ante un comercio mundial que no es ni libre ni competitivo por los subsidios y las barreras proteccionistas en la agricultura, textil y acero y por tanto desnaturaliza “el libre comercio norte-sur, requerimos esos tratamientos especiales y diferenciados mientras los niveles de competencia no sean superados; necesitamos que nos dejen producir nuestro propio alimento, que es un derecho humano innegable y que queremos tener un libre acceso a los mercados y ahí es que vemos la misión principal de la OMC de propiciar un comercio internacional con transparencia, con libre transferencia de tecnología, con equidad y sin imposiciones en el comercio norte-sur y de respaldar firmemente en esta etapa nuestro derecho los tratamientos especiales y diferenciados.
Muchísimas gracias.
* Discurso pronunciado en la Conferencia Internacional del Comité de Comercio de la Federación Internacional de Productores Agropecuarios (FIPA) con miembros del Comité de Agricultura y la Secretaría de la Organización Mundial del Comercio (OMC).
* El autor es Presidente de la Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos (UNAG).