Amalia Morales [email protected]
Más de lo que soñó tuvo Reina Bonilla, una adolescente que padece cáncer, en su fiesta de quince años ayer.
Vestida de rosado y del brazo de Roberto Ortega, el médico que la atiende en el Hospital Berta Calderón, entró Reina a la sala principal del hotel Las Mercedes, donde la esperaban familiares y amigos para celebrar sus quince años.
Reina había deseado una celebración en esta fecha, pero si la tenía se haría en su comunidad, allá en Río Medina, a siete kilómetros de Nandaime. Pero un cáncer de útero que le detectaron en febrero de este año, trocó el anhelo por la angustia de la enfermedad.
El deseo del traje rosado sobrevivió a dos intervenciones quirúrgicas y a la quimioterapia a la que todavía se somete, por gestión de los médicos y voluntad de Fabiola Salinas, esposa del vicepresidente José Rizo.
Salinas le agradeció a Reina la oportunidad de ayudarla, palabras que la adolescente retribuyó con un abrazo y una sonrisa, que no apartó más de su cara en el resto de la tarde.
La benefactora explicó que para esa celebración y para otras obras sociales su despacho no cuenta con presupuesto, pero sí con amigos. El trabajo de los meseros, el chef y los arreglos para la fiesta de Reina fueron donados.
El primer vals de la fiesta, Reyna lo hizo con su médico, quien para ella se ha vuelto una especie de padre. Finalizó el baile con otro ser querido: su novio.
Otro deseo que se cumplió en la fiesta fue el toque de mariachis, quienes llegaron después del vals.
La quimioterapia es un tormento para Reina. Cada 21 días ella se hospitaliza cinco para el tratamiento. Ese tiempo la desanima. Pero ayer, Reina era otra. En su fiesta de quince no hubo chance para la tristeza.