Doña Mercedes Membreño Herrera, con más de 40 años de celebrar la popular Gritería. (LA PRENSA /L.E.Martínez)

La tradición de La Purísima en Matagalpa y Jinotega

Las celebraciones de las Purísimas inician con el novenario para dar paso a la festividad religiosa. En las ciudades norteñas se acostumbra repartir frutas y además dulces de todo tipo y la infaltable chicha de maíz, o “chicha bruja”. También es común el “ayote en miel”. Jinotega se distingue por repartir la “agualoja”. Luis Eduardo […]

  • Las celebraciones de las Purísimas inician con el novenario para dar paso a la festividad religiosa. En las ciudades norteñas se acostumbra repartir frutas y además dulces de todo tipo y la infaltable chicha de maíz, o “chicha bruja”. También es común el “ayote en miel”. Jinotega se distingue por repartir la “agualoja”.

Luis Eduardo Martínez M.CORRESPONSAL /[email protected]

La devoción a la Virgen es incalculable, en un país que profesa la fe cristiana hace cinco siglos, y resulta inagotable el pretender detallar la tradición de celebrar las Purísimas y la Gritería, esta última, un día antes del magno día de las celebraciones marianas, el ocho de diciembre, cuando se conmemora “La Concepción de María”.

Las celebraciones de Las Purísimas se extienden, en algunos casos, hasta mediados de diciembre, cuando inician las actividades propias de la Navidad.

Emma Fonseca C., en su libro “La Purísima en Nicaragua”, señala que “la popular Gritería data del 7 de diciembre de 1847, cuando Monseñor Gordiano Carranza, Párroco de la Iglesia de San Felipe, lanzó el primer ¿Quién causa tanta alegría?”.

Desde entonces, en Nicaragua se celebra la Gritería todos los siete de diciembre, aunque de formas diferentes en diversos lugares. Por ejemplo, en El Viejo, Chinandega, las celebraciones se realizan principalmente con la romería de la Virgen del Hato y en la Ceremonia de la Lavada de la Plata.

En León, se celebra además la denominada “Gritería Chiquita”, los 14 de agosto y la Gritería los siete de diciembre. Aquí, los leoneses van casa por casa, gritando ¿Quién causa tanta alegría?, mientras los dueños de la vivienda contestan “La Concepción de María” y reparten las denominadas gorras o paquetes.

Mientras tanto, en las ciudades de Matagalpa y Jinotega, las celebraciones son similares y éstas se caracterizan por cuanto, además del conocido Grito de ¿Quién causa tanta alegría?, los matagalpinos y jinoteganos elevan sus cánticos a la Virgen, mientras esperan la gorra.

DE ARTESANÍAS A PLÁSTICOS

Doña Mercedes Membreño Herrera recuerda que su tradición de celebrar la Gritería es una herencia de su mamá, doña Leonidas Herrera de Membreño, conservando el legado desde hace más de cuarenta años.

Actualmente, el altar a la Virgen en casa de doña Mercedes es uno de las más conocidos y concurridos en la ciudad de Matagalpa. El año pasado, su altar fue galardonado, por la Alcaldía Municipal de Matagalpa, como el más original en La Perla del Septentrión.

Con el transcurso del tiempo, la tradición ha cambiado en algunos aspectos, refiere doña Mercedes, principalmente en el contenido de las gorras o paquetes, señalando que “antes se acostumbraba repartir artesanías de Masaya, como las matracas, pitos, canastitas, penachos de indios, entre otros, también se repartían los paquetes envueltos en pañuelos con pinturas alusivas a la Virgen”.

“Luego los paquetes se daban en bolsas plásticas con estampitas de la Virgen y ahora predominan los utensilios plásticos y en menor escala los de vidrio. Muy poca gente reparte las artesanías de Masaya”, agrega doña Mercedes.

Para ella, con el tiempo también ha cambiado la forma en que se arreglan los altares, mientras refiere que antes los altares se arreglaban con plantas y flores naturales y ahora “también se han modernizado”.

SITUACIÓN ECONÓMICA NO IMPIDE CELEBRAR

Doña Mercedes considera que la actual situación económica “no es impedimento para realizar, con devoción Mariana, las celebraciones en honor a la Virgen porque Ella siempre da para su celebración”.

Muchas personas, en Matagalpa acostumbran ahorrar durante todo el año para poder celebrar La Purísima, pero en otros casos, siempre existe la mano amiga de la Virgen y su celebración no puede faltar.

Incluso, en algunas entidades públicas, es notorio ver algunos carteles solicitando la contribución de quienes visitan esas instituciones, para poder celebrar “La Purísima”.  

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