Amalia Morales [email protected]
América Latina no es la región más pobre del mundo, pero sí la más inequitativa “en términos de distribución de riqueza”, sostuvo César Vieira, coordinador del Programa de Políticas Públicas de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
Vieira, que recién participó en la conferencia de OPS en celebración de su centenario, dijo que aunque se ha mejorado, persisten aún “muchas inequidades” en las “condiciones de atención a nuestra población”, en el sentido de que hay grupos que por razones raciales o rurales reciben atención por debajo de los promedios nacionales.
Por ejemplo, “el sector público de Nicaragua gasta 25 por ciento de sus recursos con el 20 por ciento más rico de la población y con el 20 por ciento más pobre gasta sólo 10 por ciento, eso significa que los ricos reciben dos veces y media más atención que los pobres”, explicó. Pobreza igual a enfermedad, pero también enfermedad es igual a pobreza, según el punto de vista de Vieira.
“Una población con más salud trabaja más, produce más, tiene más capacidad de incorporarse al mercado, tiene una capacidad mayor de aprender, de capacitarse, de incorporar tecnologías, es una población que puede participar más activamente de los procesos de desarrollo”, dijo. Tras esa afirmación, consideró que existe relación “muy fuerte entre nivel de salud y desarrollo económico y tecnológico”.
SALUD ES UNA INVERSIÓN, NO UN GASTO
Considera que la Estrategia Reforzada de Crecimiento Económico y Reducción de la Pobreza (ERCERP) es una de las alternativas para disminuir las inequidades. Pero cree que uno de los mitos aún por romper, es que la salud debe verse como una inversión y no como un gasto. “La salud es tan o más importante que inversión en energía eléctrica”, afirmó.