- Un mismo drama envuelve a dos mujeres en dos puntos diferentes de Managua: la pérdida de sus bebés tras perecer éstos en accidentes
caseros cuando se encontraban
sin el cuido de un adulto - Uno se ahogó en un charco de agua sucia en el patio de su vivienda, y el otro se fue dentro de un balde de agua
Elízabeth Romero [email protected]
Dos niños, uno de un año y otro de 18 meses, perecieron ahogados en sus viviendas, al caer uno de ellos en un hueco de agua sucia y el otro en un balde de agua limpia que era acumulada para el consumo diario.
Se trata de historias similares aunque en lugares diferentes. En ambos casos, los pequeños cuerpecitos se encontraban colocados sobre rústicas mesas donde eran velados en las humildes viviendas.
Uno de los hechos ocurrió en el barrio La Merced, en Mateare, donde Elízabeth González Roque, después de regresar de su trabajo en la Zona Franca en esa localidad, se encontró con la trágica noticia de que su pequeño Dilán López González, de un año había perecido en un charco de agua sucia.
Con los ojos enrojecidos por el llanto, González contemplaba los restos de su vástago sin apartarse del pequeño féretro. La madre explicó que cuando regresó a su casa se encontró con la espantosa noticia que su pequeño, de apenas un año, había perecido entre las sucias aguas del hueco abierto en el patio de la vivienda.
El niño fue dejado por su abuela materna, Irma Roque, al cuido de otros parientes suyos adolescentes, pero éstos se olvidaron del pequeño y se dedicaron a jugar, cuando recordaron que no se encontraba cerca de ellos, ya éste había caído al charco de agua sucia, indicó la madre.
“Se descuidaron, se fueron a jugar los grandes… ellos dicen que cuando no lo vieron, lo buscaron, pero ya estaba en el hoyo”, dijo la madre del niño ahogado.
OTRO HECHO TRÁGICO
Otro caso similar ocurrió en el barrio Walter Ferretti, en el Distrito Cinco de esta capital, donde pereció Nelson Fernando López Mejía, de 18 meses de nacido, quien igual estaba al cuido de su abuela materna, mientras su madre, Nidia Mejía, trabajaba fuera de la casa.
La abuela aseguró que salió por un momento a la pulpería cercana y cuando regresó encontró que su nieto había muerto.
El niño pereció ahogado dentro un balde de agua que se encontraba sin tapa y al alcance del pequeño, de donde éste estuvo sacando agua con una taza, pero aparentemente en uno de los intentos resbaló y cayó al mismo, ahogándose.
Una pariente del niño encontró el pequeño cuerpecito dentro del balde de agua limpia; intentó auxiliarlo, y lo llevó al centro de salud –donde su madre labora en la limpieza–, de donde a su vez lo remitieron a un hospital capitalino, pero los intentos por evitar la tragedia fueron en vano, el niño había fallecido.
“Fue en segundos, en lo que me fui a la venta a hacer unas compras fue que sucedió”, expresó Nidia Julieta Boza, abuela materna del niño, quien mostrando una fotografía en vida de su nieto comentó “era bien guapo”.
“Fue de pronto, me asombro, fui y volví. ¡Que iba a querer uno matarlo, ahogarlo!”, expresó la mujer, tras añadir que en total contaba con nueve nietos, y el pequeño Nelson Fernando, por ser el menor, era bien querido en su familia.
FALTÓ TUTELA
En ambos casos no estuvo cerca ningún adulto que pudiera rescatar de inmediato a los niños de las aguas y evitar sus trágicas muertes.