En riesgo voto público en desafuero de Alemán

Ahora dicen que el voto secreto es la única alternativa William Briones Loáisiga [email protected] Aunque los siete miembros de la Junta Directiva de la Asamblea Nacional, habían exteriorizado su disposición de que el desafuero del diputado Arnoldo Alemán se realice de forma pública, varios diputados consideran que deben correr el riesgo realizándolo en secreto, como […]

  • Ahora dicen que el voto secreto es la única alternativa

William Briones Loáisiga [email protected]

Aunque los siete miembros de la Junta Directiva de la Asamblea Nacional, habían exteriorizado su disposición de que el desafuero del diputado Arnoldo Alemán se realice de forma pública, varios diputados consideran que deben correr el riesgo realizándolo en secreto, como única alternativa de que uno o más diputados del Partido Liberal Constitucionalista (PLC) respalden el desafuero del ex titular del Legislativo.

William Ramírez, de la bancada del Frente Sandinista (FSLN), comparó esa decisión con una ruleta rusa. “Creo que el mensaje de la embajadora estadounidense (Bárbara Moore) pudo haber calado en algunos diputados liberales. Es posible que al momento de una votación secreta, algunos voten por el desafuero de Alemán, lo que pasa es que esa es una ruleta rusa, un riesgo que a la hora de la hora no se aprueba el desafuero y Alemán queda como está”, dijo.

Propuso que para evitarse sorpresas en una probable votación secreta, deben primero asegurar los votos. “En todo caso, el Presidente (Enrique Bolaños) y la bancada Azul y Blanco, tienen que trabajar mucho con los diputados que han estado conversando. Si esos votos están (dispuestos para el desafuero), puede tomarse la decisión del voto secreto, que es una potestad de la directiva. Alemán tiene que trabajar bien para amarrar sus votos, y nosotros (la nueva mayoría, tenemos que) trabajar bien para quitarle los votos a Alemán”, consideró.

Orlando Tardencilla, ex presidente de la Comisión de Desafuero que analizó el caso de Alemán y otros tres diputados liberales, insistió en que el dictamen debe votarse en público, para efecto de que la ciudadanía conozca la forma en que votan sus representantes.

“La única manera en que le puedo rendir cuenta al pueblo sobre mi actuación es que vea cómo voto. En este tema específico creo que por su importancia, trascendencia y transparencia del actuar de cada diputado, es ahí que vamos a demostrar mi posición frente a la corrupción”, dijo.

“¿Que sucedería que en la votación se pierde o se gana por un voto?, si la opinión pública condena esa votación, nadie va a sumir. Una votación secreta puede cobijar temores, intereses, dudas, cañonazos o auto-cañonazos, y lo digo con toda claridad, el pueblo debe observar cómo piensa cada uno de nosotros. Hay 45 diputados que no necesitan voto secreto porque han dicho que su vida está puesta en un no al desafuero, y hay 46 que han dicho que Alemán debe concurrir a los tribunales, y una sola persona que no se sabe cómo anda su conciencia”, recordó Tardencilla.

Jaime Morales Carazo defendió el voto secreto y centró sus expectativas en que más de un diputado liberal votará por el desafuero, realizando la votación de esa manera. “A veces es difícil que uno vote contra un colega, en cambio si es secreto, la libertad de conciencia y la expresión de lo que cree el diputado, se manifiestan con más transparencia cuando lo hace de forma reservada. Creo que es una ruta más viable y menos costosa que la propuesta de referendo que hizo el comandante (Daniel) Ortega”, dijo.

“Podría darse el caso de que algunos diputados que por presiones, amenazas intimidaciones o halagos, amenazas veladas u otras, estando reservado su voto, lo hagan por un lado u otro. Los 38 votos sandinistas están seguros, los ocho (Azul y Blanco) también, siendo una votación secreta puede haber modificaciones”, insistió.

PIEL DE COCODRILO

Sobre la reacción del PLC por el discurso de la embajadora estadounidense Bárbara Moore, Morales Carazo dijo encontrar “serias contradicciones de los arnoldistas liberales: por un lado mandan a Washington a los tres mosqueteros, los tres comandantes (contras, diputados Maximino Rodríguez, Fernando Avellán y Enrique Quiñónez) a hacer gestiones, y después se resienten con una sensibilidad teniendo piel de cocodrilo, como si fueran de corderitos cuando la embajadora brindó una opinión que es compartida por el 80 por ciento de la población nicaragüense”, comentó.  

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