El ingeniero Alcides Palacios, muestra el servidor del centro de cómputos del Sigfa, ahora el más moderno de Nicaragua.

Sigfa, el elefante blanco que no vio la “huaca”

Durante el gobierno de Arnoldo Alemán Lacayo (1997-2002), el Sigfa nunca funcionó a pesar de habérsele inyectado más de 13 millones de dólares y no evitó la “huaca”, checazos y demás tropelías Eduardo Marenco y Jorge Loá[email protected] PRIMERA PARTEEl proyecto tiene un nombre largo y rimbombante –Sistema Integrado de Gestión Financiera y Auditoría– y creó […]

  • Durante el gobierno de Arnoldo Alemán Lacayo (1997-2002), el Sigfa nunca funcionó a pesar de habérsele inyectado más de 13 millones de dólares y no evitó la “huaca”, checazos y demás tropelías

Eduardo Marenco y Jorge Loá[email protected]

PRIMERA PARTE
El proyecto tiene un nombre largo y rimbombante –Sistema Integrado de Gestión Financiera y Auditoría– y creó ilusiones que dejó insatisfechos a muchos. Agustín Jarquín Anaya, ex contralor general de la República, fue uno de esos entusiastas que hoy está plenamente desencantado con la iniciativa del Sigfa, un sistema en el que se han invertido millones de dólares y que no sirvió de mucho para evitar la corrupción durante la Administración de Arnoldo Alemán.

La idea era ambiciosamente sencilla: formular, diseñar y ejecutar en línea el Presupuesto de la República, de manera que el ministro de Hacienda y los contralores conocieran al minuto cada uno de los gastos ejecutados, supervisando desde un computador hasta la ruta del último cheque.

Los registros financieros y contables de todas las transacciones del Presupuesto estarían automatizados, siendo el principal ejecutor el Ministerio de Hacienda, con el apoyo de la Contraloría y la Vicepresidencia de la República.

El programa otorgaría orden a las finanzas públicas y disminuiría la discrecionalidad, pues cada emisión de cheque podría ser analizada en tiempo real. “Si ese sistema hubiese estado operando, todas las transacciones de los famosos checazos, las notas de crédito fiscal, los gastos confidenciales de la Presidencia, las transferencias de las empresas estatales al Ejecutivo, todo eso, no hubiera pasado”, recalca Jarquín, “Nicaragua no hubiera perdido tanto”.

El Sistema Integrado de Gestión Financiera Administrativa y Auditoría (Sigfa), habría llevado una contabilidad al día y habría alertado la emisión de cheques irregulares.

Pero mientras los “checazos” iban y venían, y una “huaca” era enterrada como tesoro de piratas para funcionar como caja chica del partido de gobierno, el proyecto engullía millones de dólares en consultorías internacionales y sueños inconclusos.

“Ha sido un bochorno general, lamentable, dramático, porque la falta de la puesta en práctica de este sistema es lo que facilitó y permitió que todos los abusos ocurrieran al amparo de la discrecionalidad y de la falta de transparencia”, reflexiona el ex contralor Jarquín.

Si el proyecto hubiese funcionado como debía durante la administración Alemán, época en que el máximo responsable del mismo era el entonces ministro de Hacienda, Esteban Duque Estrada, hoy prófugo de la justicia, se habría prevenido mucho del saqueo de la “huaca”, los “checazos”, las transferencias ocultas al presidente Arnoldo Alemán, así como sus gastos confidenciales, insiste Jarquín.

El sistema informático comenzó a funcionar hasta el primero de enero de este año, bajo la “Nueva Era”, cuando en materia de corrupción del gobierno anterior ya no había nada que hacer, más que exigir justicia y castigar a los culpables.

A partir de ese día es posible vigilar mediante una red con un ambiente de navegación similar al de windows, en qué se gasta cada centavo del Presupuesto de la República, pero queda pendiente poner en línea las transferencias electrónicas de la Tesorería General de la República.

El Sigfa ha ordenado la administración financiera del gobierno y en la actualidad sus bases de datos son la fuente para la formulación y ejecución del presupuesto, el que ahora es conocido con mayor rapidez y transparencia, pues el público puede consultarlo en internet.

CON RAZÓN NO LO QUERÍA DUQUE ESTRADA

Precisamente, la mayoría de las operaciones fraudulentas que dieron forma a la telaraña de la “huaca”, se hicieron por medio de transferencias bancarias a Panamá, con plata de la Tesorería.

Duque Estrada, máximo responsable del Sigfa en aquel entonces, ordenó por ejemplo el traslado de fondos de la Tesorería, desde el Banco de la Exportación (Banexpo) y el Banco de la Producción (Banpro), hacia el Lloyds Bank de Panamá, bajo el concepto de venta de bonos del Tesoro. Así salieron del país aproximadamente 51 millones de dólares sin que nadie detectara las fraudulentas operaciones. Si el Sigfa hubiese estado funcionando a cabalidad, tales operaciones habrían quedado registradas y el sistema habría contribuido a alertar a la Contraloría, sobre el desangre que sufría el erario.

Este dinero benefició a Byron Jerez, Arnoldo Alemán Lacayo y sus familiares, según las indagaciones de la Procuraduría.

UN VIEJO PROYECTO INCONCLUSO

El Sigfa fue un programa iniciado durante el gobierno de la ex presidenta Violeta Barrios de Chamorro, mediante un acuerdo suscrito con el Banco Mundial (BM), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Agencia Internacional para el Desarrollo (AID), invirtiéndose un poco más de 13.2 millones de dólares, según el ex contralor Jarquín.

Gracias al gobierno de Argentina se obtuvo una plataforma informática gratuitamente. El servidor principal estaría en Hacienda, un segundo servidor en la Comisión de Asuntos Económicos de la Asamblea Nacional y el tercero en la Contraloría, a sugerencia de Jarquín.

¿A DÓNDE FUERON LOS US$ 13 MILLONES?

El contralor colegiado Guillermo Argüello Poessy, comparte el pesimismo de Jarquín sobre lo que fue el Sigfa bajo la administración Alemán.

“No me hablés de lo que se ha gastado en los años que tienen de estar en eso, que son un montón de recursos en el pago de técnicos y más técnicos y consultores y más consultores”, dice el contralor.

¿Por qué el proyecto no cuajó durante la administración Alemán? A juicio de Jarquín, porque “no hubo voluntad política para ponerlo en práctica, y sorprendentemente, hubo una condescendencia casi cómplice de los organismos cooperantes”.

Así se lo expresó Jarquín a una misión de la “General Accounting Office”, órgano homólogo de la Contraloría pero que opera bajo el Congreso de Estados Unidos, que elaboró un informe sobre el tema, que hasta el momento es desconocido.

“La falta total de interés para que esto fuera puesto en vigencia era una actitud de cobertura a todo este saqueo que se ha venido revelando cada vez más”, expresó.

En una ocasión Jarquín insistió al ex presidente Arnoldo Alemán sobre la necesidad de ejecutar el programa Sigfa. El ex mandatario estuvo de acuerdo, aunque lo que ocurría tras bambalinas era un saqueo al erario.

“Es sorprendente cómo el BID, el Banco Mundial y la AID, se hicieron de la vista gorda a pesar de que invirtieron 13.2 millones de dólares”, reitera Jarquín.

“AVANCES IMPRESIONANTES”

La frustración del contralor Argüello y el ex contralor Jarquín también fue compartida por los donantes. Según Kitty Monterrey, actual directora del Sigfa, los donantes están contentos por el desarrollo del proyecto este año, considerando que ha habido “avances impresionantes” que no los habían visto en años anteriores.

“Los actuales resultados han motivado a muchos de los cooperantes a querer continuar ayudándonos, no era así a inicios de este año porque había mucha frustración, yo entiendo que ha costado mucho arrancar este proyecto”, dice Monterrey, administradora de empresas que goza de la confianza del actual ministro de Hacienda, Eduardo Montealegre, por su larga experiencia de trabajo en la banca privada.

ADIÓS AL PROGRAMA ARGENTINO

Según fuentes consultadas por LA PRENSA, una de las últimas decisiones de Duque Estrada, fue desechar la plataforma informática obtenida gracias al gobierno de Argentina, adquiriéndose una plataforma cuyo marco conceptual es similar al utilizado por el Sistema de Información Auditoría y Finanzas del gobierno de Guatemala (SIAF).

“Posiblemente la información recopilada entre 1997 y el 2001, se pierde para evitar que haya un seguimiento por esta vía y evitar que se conocieran todas las transacciones anómalas (de la huaca)”, dice Jarquín, “esto requiere una auditoría”.

Esa decisión costó a Nicaragua los 10 millones de dólares que se habían invertido en el desarrollo del viejo Sigfa, según fuentes consultadas.

“Para descartar el sistema no se tomó en cuenta ningún estudio serio que señalara las debilidades del mismo, simplemente se contrató a los consultores extranjeros para iniciar un nuevo Sigfa, se desecharon cuatro años de trabajo”, precisó la fuente.

Sin embargo, la versión de los actuales administradores del Sigfa, es distinta. El director de reforma institucional del proyecto, Guillermo Jacoby Salazar, señala que se cambió la plataforma informática argentina porque “técnicamente era obsoleta”.

Según Jacoby, la plataforma anterior funcionaba con un sistema operativo “Santa Cruz” totalmente descontinuado, con una versión de Oracle que ya no sería posible actualizar.

El software fue una donación del gobierno argentino aunque implicó gastos asociados a la implementación del proyecto. Continuar con dicha plataforma, habría implicado tener en la actualidad un servidor y un administrador de base de datos, red y sistema operativo en cada ministerio, multiplicando los costos.

“De no haberse hecho el cambio tecnológico a tiempo, el año pasado, habría que estar invirtiendo ahora millones de dólares como ocurre en Guatemala”, agrega Jacoby.

Todas las bases de datos del 2000 y el 2001 existen y están resguardadas, por lo cual, no se ha perdido información, dice Monterrey. En la nueva tecnología se invirtieron 3 millones de dólares, gracias a un crédito del Banco Mundial. El gobierno de Holanda también donó tres millones de dólares.

EL EPILOGO ESPERADO

Según el ex contralor Jarquín, la accidentada historia del Sigfa durante la administración Alemán, “es la historia de una zanganada, una irresponsabilidad, teniendo Esteban Duque Estrada la principal responsabilidad”.

La fuga de Duque Estrada al exterior, “fue el epílogo de una película que no tenía otro desenlace”, asegura.

Una fuente que solicitó el anonimato comenta por su parte: “el ministro Duque Estrada no quería saber nada del proyecto. Ni nos imaginábamos porque puso tantas tratabas y resistencia. Ahora que tantas chanchadas han salido a flote, lo entendemos”.

LLUVIA DE CONSULTORES

Otra crítica que se le hace al Sigfa es que durante siete años ha funcionado con una gran cantidad de consultores extranjeros que ganan miles de dólares por contrato. El contralor Argüello suele contar un chiste a los consultores internacionales con los que se reúne, en el que un campesino concluye lo siguiente sobre el trabajo de éstos: “Vienen a decirnos lo que ya sabemos y vienen sin que nadie los haya llamado”.

Según Argüello Poessy, “la verdad es que no hay proyecto que venga de cualquier país o de cualquier organismo internacional que no se te lleve un porcentaje altísimo en pago de consultores extranjeros. Se les paga viajes, hoteles de primera, a veces hasta 300 dólares la hora”.

Jacoby, actual director de reforma institucional del Sigfa, considera que los consultores internacionales han sido necesarios porque transmiten conocimiento y experiencia.

En abril de este año había doce consultores internacionales en el Sigfa, los cuales se redujeron a siete, dijo Monterrey, quien es ciudadana nicaragüense y estadounidense. Fue contratada como consultora nacional por el Banco Mundial.

“Para qué vamos nosotros a reinventar la rueda cuando ya tiene alguien el conocimiento para hacerlo, ese es dinero bien invertido”, dice Monterrey.

Considera que “hay gente de todo precio en dependencia de su experiencia”. Niega que haya salarios superiores a los cinco mil dólares, y asegura que a los consultores no se les paga viáticos y que sí pagan sus impuestos por ingresos.   

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