- Mueren ocho personas, incluyendo uno de los atacantes, y unas 32 resultaron heridas
AP
JAMMU, INDIA.- Fuerzas de seguridad repelieron ayer un ataque de extremistas islámicos que irrumpieron a tiros y lanzando granadas en un templo hindú en la zona india de Cachemira, informaron las autoridades. Por lo menos ocho personas murieron, incluso uno de los atacantes, y unas 32 resultaron heridas.
Las fuerzas de seguridad se abrieron paso a balazos hasta ingresar al templo Raghunath, ayer domingo por la noche en la capital invernal, Jammu, después de repeler a los atacantes.
Centenares de peregrinos hindúes oraban en el templo cuando los militantes atacaron y muchos de ellos aún seguían atrapados. Algunos fueron rescatados y salieron al exterior aturdidos, varios eran cargados por los socorristas.
El cadáver de un extremista fue sacado arrastrado por los policías, dejando una estela de sangre sobre el piso de mármol. Furiosos feligreses que seguían al grupo forcejearon con la policía a fin de detenerla y pisotear el cadáver del atacante.
La policía dijo que había acordonado la zona alrededor del Templo Panchvaktar, donde creía que se ocultaban más militantes. Se escucharon algunos disparos procedente de un ala del templo.
Antes de los enfrentamientos, se escucharon varias explosiones en el centro del Mercado Hari, desde donde miles de peregrinos hindúes parten diariamente hacia la cima montañosa donde se encuentra el santuario Vaishno Devi.
“Dos hombres lanzaron granadas a una heladería, a continuación comenzaron a disparar indiscriminadamente e ingresaron al templo”, dijo el viceministro federal, I.D. Swami ,a la cadena de televisión Zee News. “Los templos son blancos fáciles. Los terroristas que vienen de Pakistán desean provocar el pánico y provocar violencia religiosa’’.
ACUSAN A PAKISTÁN DE ATENTADO
India acusa a Pakistán de patrocinar a los insurgentes de Cachemira. Islamabad niega la acusación y señala que apoya la causa rebelde, pero no le brinda ayuda material.
Entre los muertos había cinco civiles y dos policías, dijo un funcionario que pidió no ser identificado. Un extremista también murió.
En marzo ocho personas, entre ellos varios feligreses, murieron en un ataque terrorista perpetrado por militantes. Los dos atacantes murieron baleados.
Multitudes de hindúes bloquearon una estrecha calle que conduce al templo construido hace 142 años, buscando desesperadamente a sus seres queridos atrapados en el interior. Algunos acusaron a la policía de no protegerlos.
Fuerzas de seguridad trataban de desalojar a los civiles del área.
La policía advirtió a camarógrafos de televisión que apagaran sus luces porque podrían convertirse en blancos fáciles.
Más de 61,000 personas han muerto en Cachemira desde el comienzo de una rebelión musulmana en 1989.
Los combates más recientes ocurren tras la muerte de 22 personas. El sábado, 12 personas murieron por el estallido de una mina terrestre.
Los recientes asesinatos representan un importante incremento en la violencia y ocurren luego de un período de relativa calma. La policía señala que teme que puedan marcar un nuevo ciclo sangriento en los 13 años de insurgencia musulmana.