El partido del sábado entre el Real Madrid y Barcelona fue suspendido durante diez minutos.

El clásico español más largo

Siguen comentarios sobre el duelo Real Madrid con Barcelona EFE BARCELONA.- De un clásico, por muy pasional que resulte, deberían quedar poco más que rescoldos el domingo si en un par de días se afronta el debut en la segunda fase de la Liga de Campeones. El velo de olvido, incluso, se intuiría mayor tras […]

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EFE

BARCELONA.- De un clásico, por muy pasional que resulte, deberían quedar poco más que rescoldos el domingo si en un par de días se afronta el debut en la segunda fase de la Liga de Campeones.

El velo de olvido, incluso, se intuiría mayor tras un empate sin goles y a unas alturas de competición en la que los errores tienen todavía solución.

Pero el Camp Nou, al que los jugadores del Barcelona acudieron ayer a las 10:30 horas para ejercitarse, hervía de rumores, temores y sospechas tras un encuentro que motivó portadas sin fútbol.

Una cabeza de cochinillo, objetos de todo tipo y la foto del portugués Luis Figo fue el “desayuno” para los protagonistas del clásico que se acercaron a primera hora al quiosco.

La lluvia, para que el ambiente de “guerra” se mantuviese en el ambiente, seguía cayendo sobre las instalaciones del Barcelona, mientras los jugadores de Louis van Gaal correteaban sobre el césped.

El holandés Patrick Kluivert era la única ausencia en el entrenamiento y en la mezcla de rumores y sospechas que planeaba sobre el Camp Nou se deslizaba que el holandés también estaba todavía sumido en las consecuencias del clásico.

En su caso, para sacar a su hermano del problema en el que se metió durante el encuentro, cuando fue detenido por intervenir en incidentes con la policía, según las fuentes consultadas, aunque la versión desde el club es la de que el jugador tenía permiso para resolver unos “asuntos personales”.

De todos modos, la sombra más alargada que planeaba sobre el Camp Nou era la del cierre del estadio, elevada a categoría de obligada desde los exteriores del recinto y considerada como castigo desmedido desde el interior.

“TEORIA DE LA PROVOCACION»

Los argentinos, los más avezados en duelos de alta tensión, calificaban de “peccata minuta” lo sucedido en el clásico español en comparación con lo que ellos han vivido en su país.

La “teoría de la provocación”, obra del presidente barcelonista, Joan Gaspart, que culpa a Luis Figo del lanzamiento de objetos por provocar a la grada, también continuaba el día después como tema de debate.

En Barcelona, el sentimiento más generalizado era el de otorgarle un cierto porcentaje de veracidad a la tesis de Gaspart, pero considerando que lo mejor era correr un tupido velo sobre aquellas declaraciones del mandatario azulgrana para no complicar todavía más las cosas.

Las gradas, cubiertas por esa capa que forman los papeles cuando se mojan durante horas por la lluvia, ofrecían la imagen de un campo de batalla, donde unos denuncian provocación y otros contemplan el escenario del crimen.

Durante la comparecencia de jugadores tras la sesión preparatoria, ni una sola pregunta sobre el debut en la segunda fase de la Liga de Campeones.

Y en el colmo de las ironías, como un guiño después del clásico más largo, unos pasquines, con el sello de la Liga de Fútbol Profesional, esperaban bajo una de las gradas donde se ubicaban los seguidores radicales la llegada de los responsables de limpieza.

El lema que se podía leer en ellos, apenas doce horas después del partido, invitaba a la reflexión con la ventaja que otorga la experiencia: “La violencia mata el fútbol”.  

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