Gritos de la Tierra

Rodrigo Alberto Peñalba Lara Con todo el respeto y sin ningún rencor ni doble sentido, brotan mis palabras puras y diáfanas, como el agua que sale de las entrañas de nuestras montañas en la selva tropical húmeda. Ésta no es la voz que clama en el desierto preparando el camino de aquel que fue clavado […]

Rodrigo Alberto Peñalba Lara

Con todo el respeto y sin ningún rencor ni doble sentido, brotan mis palabras puras y diáfanas, como el agua que sale de las entrañas de nuestras montañas en la selva tropical húmeda.

Ésta no es la voz que clama en el desierto preparando el camino de aquel que fue clavado en la cruz que dijo: “el que en Mí creyera hará prodigios más grandes que los por mí hechos”. Solamente resucitó muertos, curó leprosos y caminó sobre las aguas.

Creo que los líderes que gobiernan los destinos de nuestros pueblos, deben saber que nos estamos matando entre nosotros mismos, caminamos debajo del agua y tenemos enfermedades que dañen continentes enteros. Lo que ocurrió en el teatro Dubrovka en Moscú, es sólo una pequeña muestra.

Cómo es posible que nos creamos dueños absolutos de la verdad. Los líderes del mundo deben oír la voz de los desposeídos, de los hambrientos, los gritos de la madre Tierra que clama porque la hemos despalado, en donde corrían ríos, quedan los recuerdos de las piedras por ellos arrastradas.

Mientras haya en la Tierra tan sólo un pobre, se debe detener los gastos de fabricación de armamento, de aviones, buques y submarinos de guerra, y las investigaciones espaciales.

Ningún hombre sobre la faz de la Tierra debe caminar a escondidas, con peligro de dejar en orfandad a más hijos. Lo más importante es que gobierne en el mundo el amor de aquel que hizo el Sol, la Tierra y todo lo que en ella hay.  

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