- Freddy Bernal, el hombre clave del Presidente de Venezuela, es el propulsor de los Círculos Bolivarianos y quien encabezó el levantamiento popular que devolvió a Hugo Chávez al poder luego del golpe de estado. En esta entrevista habla del líder revolucionario, evalúa la postura del gobierno frente al mundo y cuenta cuáles son las leyes que “tocaron la médula” de los poderosos. La oposición, el 11 de abril y una conspiración que aunque cree derrotada, sigue latente
Norma Domínguez (*)Especial para LA PRENSA
CARACAS.- ¿Qué está pasando en Venezuela? ¿Por qué este nuevo “levantamiento” de la oposición? El país ha entrado en una controversia política muy fuerte, especialmente en este último año. El 11 de abril la oposición dio un golpe de estado a las instituciones y a la voluntad de los venezolanos.
Luego de eso, y habiendo sido derrotados por el pueblo en forma pacífica y democrática, la oposición ha seguido jugando al golpismo sosteniendo su intención de sacar al presidente Hugo Chávez “ya y como sea”, algo que el pueblo no está dispuesto a permitir.
¿Cuál es entonces la posición del gobierno frente a esta situación?
Nosotros entendemos que aunque tenemos la mayoría, hay una parte de la población que rechaza al presidente Chávez y sus políticas de gobierno. Eso está previsto dentro de la democracia. Si en Altamira (un barrio de Caracas) se quiere concentrar la sociedad durante un día o durante una semana, puede hacerlo porque eso está dentro del marco democrático y no la vamos a reprimir.
Pero con respecto a los militares, es otra cosa: ellos están violando leyes nacionales y tienen que ser enjuiciados porque portan su uniforme. No puede ser que generales o coroneles llamen a la desobediencia civil y a la insurrección. Eso violenta el marco del estado de derecho.
¿Qué le responde el Gobierno a la oposición sobre este reclamo de elecciones ya?
Si la oposición quiere salir de Chávez, deberá seguir la vía de la Constitución y el Referéndum Revocatorio del mandato, o esperar y derrotar al gobierno en elecciones, tal como lo hicimos nosotros. Pero pretender un juego fuera de la Constitución para alterar los períodos del gobierno es algo que no estamos dispuestos a aceptar.
Esa clase opositora agrupa, exagerando, a dos millones de personas en todo el país. Venezuela tiene 26 millones de habitantes y por Hugo Chávez votaron más de trece millones de ciudadanos.
¿De qué forma el gobierno invita a esta oposición a conversar?
Tenemos un año abriendo el diálogo. Pero quienes dirigen parte de esa oposición no quieren diálogo, quieren un golpe de estado.
El año pasado, el Presidente llamó al diálogo, y el señor Pedro Carmona —quien luego dio el golpe y que era Presidente de Fedecámaras— dijo que no se sentaba a dialogar. La Iglesia Católica, por medio del Cardenal (José Ignacio Velasco) que firmó el acta del golpe de estado, un “Cardenal golpista”, dijo que no iba a dialogar.
Nosotros pedimos como facilitadores a organismos internacionales. Vino Jimmy Carter, Premio Nóbel de la Paz, y nos sentamos con ellos, pero despreciaron la actitud positiva de Carter. ¿Alguien puede creer que Carter puede ser chavista?
Después vino una tripartita del PNUD que habló con ambos factores y también desvirtuaron la opinión del organismo, y más tarde vino César Gaviria quien planteó una Carta de Principios que nosotros firmamos, pero que no firmaron ni Acción Democrática ni COPEI.
El conflicto con la oposición se desató hace aproximadamente una año. ¿Cómo se explica que a dos años de estar en el poder, gran parte de quienes habían apoyado a Hugo Chávez se pusieron en contra?
Nosotros logramos una revolución pacífica y democrática. Teníamos dos años con una “revolución light ”, donde todos éramos felices porque no habíamos tocado la médula del poder.
Pero el año pasado, decidimos aprobar 49 leyes habilitantes, y tres de ellas causaron la reacción: la Ley de Tierras, la Ley de Pesca y una ley que tiene que ver con el Sistema Financiero.
Cuénteme acerca de estas leyes. ¿Por qué dice que “tocaron la médula del poder”?
La Ley de Tierras establece que el que tenga más de 5 mil hectáreas debe venderlas, alquilarlas o permitir que el gobierno las desarrolle, porque pensamos que no puede ser que haya señores “todopoderosos” que tengan 100 mil hectáreas sin sembrar una mata y no paguen impuestos. Obviamente, esta medida afectó a los grandes terratenientes que comenzaron a soltar su dinero para conspirar y tumbar al gobierno.
La Ley de Pesca también es cuestionada. Las grandes compañías de pesca pasaban arrasando la fauna por las costas dejando a los pequeños pescadores sin peces. Esta ley estableció que esas empresas deben pescar de seis millas para adelante, permitiendo que los pequeños pescadores lo hagan hasta esas seis millas, lo que es una medida social.
Y la otra ley es la de Microfinanzas —que se hizo sin tocar la propiedad privada, porque aquí no se le ha tocado un céntimo a nadie— y que se desarrolló para que el Estado y la empresa privada presten capital a muy bajo interés a los más necesitados, a la empresa familiar, a la microempresa. Tampoco la aceptan y quieren seguir cobrándole a los pobres entre el 40 y el 60 por ciento de interés.
¿Entonces me dice que el problema es netamente económico?
Sucede que Venezuela se manejó como una hacienda personal durante décadas, y ahora hay un gobierno que trata de buscar equilibrio entre los poderosos y los que nunca han tenido. Ellos llaman a esto “Revolución Castro-comunista”, lo cual es un disparate.
Aquí hay libertad económica, plena libertad de información y libertad para la inversión. No pueden decir de ninguna manera que esto es comunismo o dictadura.
¿Por qué si las acciones del gobierno tienden a proteger a estas clases sociales más pobres la desocupación crece y hoy ronda el 20 por ciento?
Este es un tema muy complejo en Venezuela. En el transcurso de este año tenemos estadísticas de empresarios que han cerrado sus empresas a propósito para causar desempleo, y de empresarios que pierden cientos o miles de millones con el sueño de tumbar a Chávez y luego recuperar en un mes lo que pierden en un año.
Frente a este panorama, ¿cuál es ahora el principal reto del gobierno de Hugo Chávez?
Nuestro principal desafío es lograr la reactivación de la economía. Ni es derrotar la conspiración, porque la conspiración ya está derrotada, ni es evitar el golpe militar porque no va a ser posible un golpe en Venezuela, indistintamente que haya alguno que otro pronunciamiento aislado.
Somos conscientes de que la mayor parte de la gente que nos apoya aún no ha recibido la respuesta social de reactivar la calidad de vida, y por eso estamos abocados a la generación de empleo.
Hábleme de la política exterior del gobierno. Hay cierta percepción de que la relación de Venezuela con Estados Unidos no es muy óptima…
Esta es una economía de mercado y la asumimos. Pero es una economía de mercado de carácter social, donde queremos una repartición lo más equitativa posible de la riqueza nacional.
Somos conscientes del proceso de globalización mundial y de ninguna forma pretendemos aislarnos de ninguna potencia extranjera.
Estados Unidos es nuestro principal socio comercial, nuestro principal comprador de petróleo, queremos que siga siendo así y estamos dispuestos a convertirnos en su principal proveedor de petróleo. Sólo pedimos que nos respeten como los respetamos nosotros.
¿Cómo es la relación del gobierno de Hugo Chávez con los presidentes de América Latina?
Cuando enarbolamos la bandera del bolivarianismo, lo hicimos pensando en la integración latinoamericana.
Hoy vemos que hay como un renacer de las raíces de América Latina. El triunfo de Lula da Silva en Brasil, nos hace ver que hay un pueblo que elige a un hombre que viene de la clase trabajadora porque entiende que hay que buscar la vía social. Y cuando en el Ecuador, el coronel Lucio Gutiérrez comienza a salir adelante en las encuestas, significa que hay un pueblo que comienza a ver sus raíces. Estoy seguro que en algún porcentaje la Revolución Bolivariana ha llegado de alguna manera a esos pueblos.
Respetamos todas las ideologías y las autonomías de los pueblos, más allá de derechas o izquierdas. Tampoco ocultamos nuestra amistad con Fidel Castro y respetamos su forma de gobierno, aunque no la compartamos ni pretendamos traer el esquema cubano a Venezuela.
¿Cómo es Hugo Chávez?
Chávez es un líder carismático y una pieza fundamental de un proceso de cambio que tiene una ideología bolivariana. Un hombre que ha decidido volver a las raíces y retomarlas para darle fuerza a un proyecto de presente y futuro para Venezuela.
Quienes conocen en profundidad la intimidad del Gobierno dicen que usted es el “hombre fuerte” de Hugo Chávez y su sucesor natural…
Yo soy uno más de esta revolución. Por mandato popular me han tocado dos misiones: la primera es que como alcalde de la Ciudad de Caracas debo responder a toda las demandas de la gente por igual, atendiendo a los muchos problemas de esta ciudad: de basura, de inseguridad, de economía informal y de infraestructura.
La segunda, es que no puedo limitarme a ser alcalde y alejarme de un proyecto de país en el cual estoy comprometido. Yo fui miembro de la Asamblea Constituyente y ayudé a redactar la Constitución Bolivariana. Me ha tocado defender la Revolución y he pasado por momentos muy duros, como cuando ocuparon el Gobierno seis meses atrás y me mantuve leal a Hugo Chávez.
EL GOLPE DE ABRIL
“Luego de que el día 11 ocuparan el gobierno, en la madrugada del 12 de abril, a las 2 de la mañana, cuando ya los últimos tanques leales dejaron solo a Chávez, fui a conversar con el presidente y estuvimos charlando 15 minutos. Él estaba con su uniforme militar y muy golpeado moralmente. Le pregunté: “Comandante, ¿cuáles son las instrucciones?”. Me explicó que habían tomado el Gobierno y que lo habían traicionado los generales. El Presidente me dijo que había tres opciones: quedarse en Miraflores (Palacio Presidencial) y morir como (Salvador) Allende; ir a Maracay y sumarse a la guarnición de Jorge Baduel (un militar que siempre ha parecido leal), pero que eso podía generar una guerra civil; o que cayera el gobierno y que lo metieran preso. Destacó que no quería violencia, que me quede con él para que nos metan presos, y que confiaba en que el pueblo, en por lo menos un año, lo iba a sacar de la cárcel. Pensaba que el pueblo tardaría un año en reaccionar!
“Yo le dije al Presidente que éste había sido un gobierno legítimo y que aunque él fuera preso nosotros no podíamos caer presos. Le aseguré que iba a pelear y a defender esta revolución en la calle, junto al pueblo, pacífica y democráticamente. Él me pidió que no vaya porque temía que me maten. “No te van a perdonar tu lealtad”, me dijo. Pero igualmente me fui a la calle y peleamos con el pueblo y devolvimos a Hugo Chávez a la Presidencia.
“Ese día Venezuela sufrió una pesadilla: una manifestación que pudo haber sido pacífica terminó con una gran cantidad de muertos de ambos lados, donde hubo víctimas de ambas partes.
“Según las investigaciones que hemos tenido y que aún no han concluido (porque en la conspiración estuvo involucrada la Fiscalía, el Poder Judicial y Generales), entendemos que se asesinó a algunas personas para crear un clima de conmoción que reforzara el golpe militar.
“Lo que quisiéramos es saber quiénes dieron las órdenes de asesinar a esas personas y quiénes hicieron este plan macabro. Pero como la conspiración fue muy compleja, el Tribunal Supremo exoneró a los golpistas y hasta ahora todo indica que esto va a quedar impune”.
(*) Norma Domínguez es periodista argentina, editora jefa de contenidos del portal de análisis latinoamericano Nueva Mayoría. La entrevista fue realizada el 23 de octubre de 2002.