Inmunidad y dignidad

Dr. Carlos Castillo Ventura La suma de ingenio y virtud dan como resultado la dignidad que es el credo supremo de todo ideal. La dignidad es intangible e intransmutable, es el resumen de todas las virtudes que enaltecen al hombre y borran las sombras. Donde falta la dignidad no existe el honor. El digno desafía […]

Dr. Carlos Castillo Ventura

La suma de ingenio y virtud dan como resultado la dignidad que es el credo supremo de todo ideal. La dignidad es intangible e intransmutable, es el resumen de todas las virtudes que enaltecen al hombre y borran las sombras. Donde falta la dignidad no existe el honor.

El digno desafía la opinión ajena si con ello ha de salvar la propia, prefiere declinar todo bien mundano antes que traicionar sus ideales. Va por la vida protestando contra toda bellaquería y servilismo. La dignidad implica valor moral, sin coraje no hay honor y sin éste no hay virtud.

El digno aspira a volar junto a las águilas, pide lo que merece y no acepta lo inmerecido. A diferencia de los serviles que trepan por la maleza del favoritismo, los dignos ascienden por la escalinata de sus virtudes; prefieren vivir crucificados en el leño de su orgullo que prosperar arrastrándose, porque el que logra atravesar el sendero de la vida con dignidad es un heroico ejemplo de carácter.

La dignidad debe conservarse inmaculada, sin remordimientos ni flaquezas que la envilezcan o la rebajen. El digno sacrifica bienes, éxitos, honores y todo lo que sea propicio al crecimiento de las sombras y hasta pasa por indisciplinado entre los que en vano tratan de malear su altivez, mirando con desdén a todos los que van por la vida haciendo jirones de su propia dignidad.

Por eso le digo al señor presidente que renuncie a su inmunidad.  

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