Amalia Morales [email protected]
Se van por pobres. Vuelven por sus hijos. En lo único que han trabajado es de empleadas domésticas en casas particulares. Han estudiado primaria. Esas son las mujeres nicaragüenses que emigran hacia Costa Rica.
Un “estudio de hogares de mujeres nicaragüenses emigrantes en Costa Rica”, realizado este año en cuatro municipios de Rivas y Carazo, por el Programa de Promoción y Género, Genprom, y la Oficina Internacional del Trabajo (OIT) establece que la principal razón para abandonar el país sigue siendo la económica.
Para este estudio se encuestó 202 viviendas, en las que había 301 personas fuera del país, de las cuales el 83 por ciento —250— eran mujeres, el restante 17 por ciento de los emigrantes eran hombres.
La mitad de las mujeres quiere irse del país por obtener un mejor sueldo, y otras para ayudar a sostener sus casas.
De las mujeres emigrantes el 62 por ciento envía 69 dólares mensuales, que son alrededor de 897 córdobas. Luego hay un 23 por ciento que lo hace casi todos los meses. La plata de las remesas se destina sobre todo para tres cosas: comida, educación y salud de los hijos.
Por razones económicas seis de cada 10 emigrantes manda su dinero a través de amigos o familiares. Consideran que es el medio más seguro y económico para hacerlo.
Hay un importante 30 por ciento que se auxilia de las empresas especializadas en envío de dinero.
DOMÉSTICAS NICAS, LAS QUE GANAN MENOS
De las mujeres encuestadas 250 había trabajado en algo antes de abandonar el país. El 67 por ciento de ellas laboró como domésticas. En el vecino del sur es el trabajo en el que más se desempeñan las nicaragüenses que viven, sobre todo, en áreas urbanas.
Las nicaragüenses son colocadas en el servicio doméstico a través de agencias. Sin embargo, sus sueldos suelen ser más bajos que los de mujeres de otras nacionalidades centroamericanas, según se ha indagado con tales agencias.
En cambio, los hombres en su mayoría fueron obreros agrícolas. En Costa Rica, la agricultura y la construcción son las áreas que más ocupan a los nacionales. A diferencia de las mujeres, buena parte de ellos se concentra en el campo.
Las mujeres que vuelven lo hacen por sus hijos. A pesar que la mayoría de los niños son dejados con las abuelas maternas, las madres deciden regresar porque no aguantan “el dolor” de estar separadas de ellos.
Al menos así lo expresaron 38 de las 66, que habían emigrado, pero que regresaron y se quedaron.