Una mujer traslada 10 botellas de whisky en esas dos cajas, compradas en una tienda libre de impuestos en el Guasaule. Al ser captada la mujer permaneció nerviosa, dejó las botellas afuera de la tienda, entró y salió ocultando el rostro.

Los puertos del contrabando “libre”

La compra de artículos sin los requisitos establecidos en las tiendas libres de impuestos han provocado prácticas de comercio ilegal, sin embargo los empresarios, propietarios y gerentes de estos establecimientos niegan estas prácticas y culpan a las autoridades por la falta de control Gabriel Sánchez Campbell [email protected] Ver gráficoMientras los agentes de Migración y de […]

  • La compra de artículos sin los requisitos establecidos en las tiendas libres de impuestos han provocado prácticas de comercio ilegal, sin embargo los empresarios, propietarios y gerentes de estos establecimientos niegan estas prácticas y culpan a las autoridades por la falta de control

Gabriel Sánchez Campbell [email protected]

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Mientras los agentes de Migración y de la Policía que estaban en el puente corrían para ayudarlo, el hombre agonizaba por la falta de oxígeno en el cerebro y se asfixiaba. Junto a Herson Antonio Zúñiga Mora, un bultero de 32 años, quedaba un galón de agua, un animal con las patas quebradas y las cuatro cajas de cigarrillos que intentaba pasar por contrabando.

Eran cuatro de las cinco cajas que José Santos Muños había comprado en la tienda Aerolibre Internacional del puesto fronterizo del Guasaule, en Chinandega, el jueves 10 de octubre a las 10:30 de la mañana.

Herson murió desnucado por los 20 córdobas que Santos pagaría por “el flete” que consistía en pasarle las cajas de cigarros a la frontera de Nicaragua, para evadir el pago de impuestos de introducción del producto.

Ese día, después de registrar el incidente la Policía Económica incautó la mercadería y se le pasó a la Dirección General de Servicios Aduaneros, donde esperaron que el verdadero dueño se presentara a reclamarla para dársela si pagaba los impuesto. Nunca se presentó.

Una semana más tarde otro “mulero” pasaba cinco cajas de licor frente a la delegación de la Policía, luego que la tienda La Riviera vendiera a otro hombre la mercadería que fue sacada desde la bodega para ser llevada por el muro que da el punto de trasiego ubicado detrás de las tres tiendas libres de impuestos.

Esta vez la Policía no pudo atraparlo para incautar el producto y lo único que hizo fue llamarle la atención al gerente, a través del agente aduanero que permanece en la tienda, como norma de ley, ya que lo que hicieron fue considerado como una falta administrativa. Más nada.

Sin embargo, la frecuencia con la que estas tiendas venden productos para que sean introducidos y sacados del país por contrabando en el Guasaule es recurrente, advirtió una aduanera que solicitó el anonimato.

Aunque explicó que no existe un registro de cada caso, porque los controles que se tienen difícilmente se pueden cumplir por la falta de personal.

“Los encargados de los establecimientos y los empleados están conscientes que lo que venden en muchas ocasiones va a parar directamente al contrabando”, aseguró el teniente Javier Ocón, jefe interino de la Policía Económica del Guasaule.

HACE 36 AÑOS

En el país existen seis empresas autorizadas para operar bajo el régimen de Almacenes de Depósitos de Mercaderías a la Orden, denominados Puertos Libre en los Puertos Internacionales, autorizados por el decreto número 1199, de la sesión del 25 de marzo de 1966, cuando René Schick era el Presidente de Nicaragua.

En 1983, se hizo una reforma a la Ley de Puertos Libres y a partir de la década del 90 se instalaron cuatro tiendas más, que vinieron a sumarse a las dos originales que empezaron a finales de la década de los 60.

Hoy en día estas seis empresas operan en el Aeropuerto Internacional de Managua, pero sólo una parte de ellas está presente en las demás fronteras terrestres del país.

LA RUTA DEL CONTRABANDO

En la frontera del Guasaule operan tres tiendas “libres” (de impuestos) las cuales están ubicadas frente a la delegación de Migración y la Policía Económica. Los divide una calle.

Las bodegas están situadas en la parte trasera de las tiendas, justo donde hay un muro que colinda con el área de trasiego de mercadería por contrabando, que los bulteros o muleros, que viven en el lugar, utilizan para ganarse la vida.

Los bulteros que trabajan en este lugar tienen acceso libre para pasar a la frontera de Honduras o ingresar a Nicaragua, por el área de control fronterizo.

Pero en las ocasiones en que la mercadería es vendida en cantidades irrestrictas a los viajeros, porque la ley no lo permite, es dada a los muleros a vista y paciencia de las autoridades para que éstos la pasen por el punto ciego donde son esperados por los dueños de la mercancía.

Según una fuente de Aduanas en el Guasaule, la posición estratégica de las tiendas libres de impuesto facilita al comprador sacar mercadería a través de sus bodegas, para que los bulteros la puedan pasar a la frontera de Honduras o a la de Nicaragua.

Cuando un cliente entra a la tienda éste puede comprar el producto que quiera, sea que viaje dentro o fuera del país. Entra a cualquiera de las tres tiendas y si quiere comprar 100 cajas de licor, éstas son vendidas sin ningún problema por las dependientas.

MANOS ATADAS

Fausto Carcabelos, director de Aduanas, dice que el problema empieza con la ubicación de esas tiendas, porque se diseñaron para que “fuera fácil contrabandear y difícil de controlar”.

El comisionado mayor Carlos Bendaña, director de la Policía Económica, dice que ellos tienen que controlar en la frontera el paso de narcotráfico, contrabando y demás delitos. Aclaró estar consciente que los controles sobre estas tiendas deben ser mayores, pero no tienen suficientes recursos para estar encima de ellas siempre.

“Los puertos libres se prestan para el contrabando, sobre todo en los puestos de tierra y esto significa un contrapeso al mercado formal que paga impuestos”, expresó.

Xavier Ocón, teniente de la Policía Económica de Chinandega, aseguró que el problema con las tiendas es que evaden los controles que tienen, por lo que recomienda se tomen medidas más drásticas que incluyan hasta el cierre de las tiendas si se incumplen los controles.

El comisionado Erick Brenes, encargado de la frontera de Potosí, en Chinandega, señaló que aunque la actividad de contrabando en esa zona es mínima, recomienda establecer controles más fuertes para la operación de la tiendas libres de impuestos.

Brenes confirmó que los clientes usan los bulteros para trasladar la mercadería por los puntos ciegos y llevarla hacia Honduras.

EMPRESARIOS SE DEFIENDEN

Manuel Sandino, gerente general de Aerolibre Internacional, sostiene que ellos venden legalmente la mercadería y que cualquier incidencia para el contrabando es responsabilidad de Aduana.

“Nosotros vendemos legalmente, si la mercadería sale por puntos ciegos eso sería control de la Aduana. Si vos querés que te venda todo (lo que hay en la tienda) eso es una cosa, pero (controlar qué haces con la mercadería) esa no es nuestra función”.

Oscar Gómez Odio, gerente general de La Riviera Internacional, dice que ellos no están autorizados para vender sin documentos de viajes, sin embargo saben que eso se hace.

“Tenemos conocimiento que en el aeropuerto muchas veces hay gente que entra a comprar únicamente con sus pases (de cortesía), pasa también en las fronteras y dicen que son de la Aduana o no llevan ningún tipo de documento y se les vende. Eso es totalmente prohibido para nosotros en la compañía y si recibiéramos una notificación de esta situación en aduanas, quien lo haga deberá ser suspendido y despedido. Así de sencillo”.

Sostiene que la responsabilidad de la tienda termina cuando concluye la venta y el resto es responsabilidad de Aduana y la Policía.

Alejandro Martínez Cuenca, Presidente de la empresa Puerto Libre Internacional del grupo Waitnaour, dijo que solo las personas que viajan pueden tener acceso a las tiendas libres en el aeropuerto internacional, “porque el que debe estar ahí es únicamente el pasajero que va a volar, si hay alguien que no es pasajero (compra mercadería y se la venden) es responsabilidad de Aduana (mantener control sobre ello), entonces quien ha fallado es la Aduana, no es la empresa que vendió”.

“Una empresa grande su negocio no es estarle vendiendo una botella de whisky a un periodista que llegó a ver si le vendían o no le vendía, ese no es negocio para nosotros. Y digo un periodista o a cualquier otro”.

“La empresa no puede tener controles para nada de eso (que la mercadería sea usada para el contrabando). Nosotros lo que tenemos que garantizar es que la gente que compra vaya fuera del país. El resto es responsabilidad de Aduanas, para eso se le paga, de que eso, efectivamente sale del país, si regresa al país… Es efectivamente un problema de seguridad, no de la empresa y no que esté mal, porque eso pasa en todo el mundo”.

Aseguró que diplomáticos y representantes de las instituciones gubernamentales compran productos en estas tiendas a través de los delegados de aduanas quienes autorizan la operación.

María Gómez, gerente general de las tiendas Zona Libre, sostiene que la venta es sólo para los viajeros, pero que si alguien está en las zona internacional del aeropuerto es porque efectivamente está viajando.

“Para hacer una venta tenés que viajar, se supone que si estás en la zona internacional es porque estás viajando”.

“Para el formato de factura llenamos el nombre del pasajero, el número de vuelo que viaja, pasaporte, su nacionalidad si está entrando o saliendo y luego describir el producto que está firmando, luego éste lo firma”.

Indicó que hay excepción de ventas para algunos funcionarios y misiones diplomáticas, aunque hay que pasar por todo un proceso para que se autorice, pero si esto se hace por decisión del empleado éste es sancionado.

FALTA CAPACIDAD

“Definitivamente hay anomalías. Yo he comprobado. Tenemos la certeza pero no la capacidad de pruebas. Yo he comprado en el puerto libre, sin ninguna necesidad de documentos. La explicación de la gerente de la tienda es: ‘me conocen’. No es una explicación razonable, pero sabemos que venden a gente que no viaja, el problema es la capacidad real de nuestra presencia”, expresó Fausto Carcabelos, director general de Servicios Aduaneros.

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