Algunos ticos son hostiles por miedo

Carlos Sandoval asegura que sus vivencias le han demostrado que si los nicas emigrantes deciden volver, la economía tica se cae. Afirma que la situación en Costa Rica ha desmejorado en los últimos años debido a las políticas de ajuste y no por culpa de los nicaragüenses. Douglas Carcache [email protected] Después de leer el libro […]

  • Carlos Sandoval asegura que sus vivencias le han demostrado que si los nicas emigrantes deciden volver, la economía tica se cae. Afirma que la situación en Costa Rica ha desmejorado en los últimos años debido a las políticas de ajuste y no por culpa de los nicaragüenses.

Douglas Carcache [email protected]

Después de leer el libro del periodista alemán Günter Wallraff, “Cabeza de Turco”, Carlos Sandoval también se disfrazó de obrero para trabajar en la construcción y en las industrias maquiladoras de Costa Rica, donde conoció de cerca la vida de los inmigrantes nicaragüenses. Acaba de publicar su último libro “Otros Amenazantes” sobre cómo los ticos afianzan su identidad a costa de los nicas.

¿Qué utilidad tuvo tu disfraz a lo Wallraff?

Yo iba a pedir trabajo, me quedaba trabajando en la construcción un mes… Luego me iba para una maquila y así anduve como seis meses. Eso se publicó como libro. Quería conocer el mundo de la construcción y las maquiladoras. En una construcción encontré un grupo de nicaragüenses y algunos salvadoreños. Aquello parecía como el parlamento centroamericano plebeyo. Mientras se trabajaba se hablaba de todo allí y la sensación, para los recién llegados, era estar dentro del país pero fuera de la nación. Sentir que no sabés nada, que no sabés dónde estar, dónde dormir, dónde comprar. Es el sentido del desarraigo.

¿Qué sucedería en Costa Rica si todos los nicas decidieran de golpe volver a su país?

Se cae la economía. La cantidad de trabajadores nicaragüenses en la construcción y en las labores menos calificadas, es enorme. Después de 50 años de Mamita Yunai, la novela clásica costarricense de las bananeras, vemos que todavía un muchacho de 20 años se amarra una faja, una cadena y jala una fila de unos 20 racimos de bananos que van montados en un riel. Esto era lo que había hace 50 años y en términos tecnológicos no ha cambiado.

¿Tan dramático sería?

La economía no se sostendría, sobre todo en el sector agrícola; y ni qué decir del trabajo doméstico. Han ocurrido dos cosas en lo económico: La economía deja de estar montada sobre el sector primario y el sector servicio empieza a tomar fuerza. Sin embargo, el agrícola no se tecnifica y sigue dependiendo del uso extensivo de mano de obra, pero ya los costarricenses están en el sector servicio y esa dependencia de mano de obra no se hubiese dado si no existiera esta fuerza de trabajo nicaragüense. Otra, es la incorporación de las mujeres al trabajo remunerado, que hace que también haya una enorme dependencia del trabajo doméstico (nicaragüense). Esa es la gran paradoja: los nicaragüenses son violentos pero nos cuidan los hijos, están en el lugar más privado de la vida que es la casa. Eso muestra cuán irracional son las imágenes que uno construye de otros grupos humanos.

¿Por qué ver, entonces, a los nicas como amenaza?

Porque se han convertido como en “un otro”, frente al cual la nacionalidad costarricense se define. Esos “otros” se han vuelto amenazantes. Dicen que los nicaragüenses son responsables de la inseguridad ciudadana, que los servicios públicos en Costa Rica no alcanzan y los nicaragüenses son responsables; y que nos están quitando el empleo.

¿Cuál es la realidad?

Los datos dicen que cerca del cinco por ciento de la población penal es nicaragüense, mientras el total de la comunidad nicaragüense que vive en Costa Rica puede oscilar entre ocho y nueve por ciento. En términos relativos, el número de nicaragüenses presos es menor que el total de nicaragüenses que viven en Costa Rica. No podemos decir que son más violentos. Lo que ocurre es que en las noticias la nacionalidad sólo se marca cuando son extranjeros. Entonces se crea una imagen pública, como que todos los delitos los cometen extranjeros.

¿Igual mencionan a los colombianos en las noticias?

Un sector de éstos cae por sicotrópicos y es posible que la proporción de colombianos presos sea mayor que la de nicaragüenses presos. La población de colombianos en Costa Rica no es alta. Es el caso de los panameños, que en Costa Rica sólo viven como cinco mil y en las cárceles hay cien, que respecto a cinco mil es una cifra alta. En Cambio, cinco mil respecto a 300 mil es una cifra muy pequeña, pero los medios no elaboran eso y dejan la imagen de que los nicaragüenses son los responsables de la mayoría de crímenes.

¿Cuánto aumentó la inseguridad?

En Costa Rica, la cifra de personas que se suicidan es ligeramente mayor que la gente que matan. Pero si vos ves los periódicos creés que aquí es más peligroso que alguien lo mate a uno, a que uno se mate. Eso te da una idea distinta de qué es la inseguridad o qué es la seguridad.

¿Por qué se suicidan, si tienen una vida buena?

Eso ocurre también en países con niveles de vida altos. Suecia, por ejemplo, tiene índices altos de suicidio. En Costa Rica, curiosamente, la mayoría de los suicidas son jóvenes. Después de los 40 años la gente se suicida muy poco. También, la mayoría son hombres, como el 80 por ciento de los suicidas son hombres. Creo que, entre la juventud y la edad adulta, hay muchas presiones sociales por lograr éxito y no siempre el sistema social da las oportunidades para alcanzar esas expectativas. Se crea entonces un bache entre lo que querés y lo que podés.

¿Nadie ha culpado a los nicas por los suicidios?

No, algo interesante es que uno de los grupos que muestra un crecimiento importante de suicidios es el de los nicaragüenses. Hay nicas que se suicidan. Entre 1997 y 1999 el número de nicaragüenses que se suicidó pasó de 11 a 22. Se duplicó en dos años el número de nicaragüenses que se quitó la vida en Costa Rica, tal vez por una enorme presión por conseguir empleo.

¿Por qué hay menos bienestar en Costa Rica?

Por las políticas de ajuste. El Estado se achicó, en infraestructura y tecnología. El Estado le compra a clínicas privadas servicios que los hospitales públicos no dan porque se paró la inversión tecnológica. El sistema público de salud subvenciona al sistema privado de salud. Mi padre, por ejemplo, tenía cáncer y ocupaba radioterapia. En el hospital estaba malo el aparato y en la Seguridad Social nos pagaron la atención en una clínica privada. El pago de servicios al sistema privado se ha estimado en cuatro mil millones de colones (US$8.5 millones).

¿Aún así los inmigrantes nicas cargan con ese muerto?

Es otra enorme discusión, de que los servicios de salud no alcanzan porque las mujeres nicaragüenses tienen muchos hijos, que se llena la maternidad. Hay un deterioro de los servicios públicos en Costa Rica, pero el principal factor no son los nicaragüenses. En 20 años no hemos construido un hospital. Si sacamos a todos los pacientes nicaragüenses del sistema hospitalario costarricense, igual vamos a tener problemas. Hace 20 años teníamos 2.9 camas hospitalarias por mil habitantes y ahora tenemos 1.9.

¿A cuántos ticos desplazan los niños nicas en las escuelas?

Se supone que el mecanismo de movilidad social en una nación democrática es la educación, pero alrededor del 50 por ciento de los muchachos en edad de secundaria, no están allí. Si tenés un hijo de 15 años que no estudia y es muy joven para trabajar, y si no tenés ninguna actividad familiar, como un negocio… ¿Qué rayos? Algunos se ponen las camisetas de futbolistas, se han hecho malabaristas del balón. Pero cuando son miles de ésos… Decir que es responsabilidad de los niños nicaragüenses que están en la escuela, es cinismo.

¿Son los signos de una crisis?

El modelo de Estado-Nación hizo crisis desde hace rato en Costa Rica. Si uno tiene una casa y no la pinta en 20 años, cuando la volvés a ver tenés que reconstruirla. Estamos invirtiendo en lo social, en términos relativos, lo que invertíamos en 1980, mientras la población ha crecido.

¿Qué riesgo corre Costa Rica si continúa al margen de Centroamérica?

No creo que pueda construir un proyecto de desarrollo económico por sí mismo, porque la cooperación internacional no está tan fragmentada. Al gobierno de Suecia, al de Dinamarca, o al gobierno de Holanda, que apoyan más, les resulta más fácil justificar un proyecto para Centroamérica que para Costa Rica. No es por un criterio de hermandad, es por un criterio práctico. Cualquier estratega inteligente se da cuenta que conseguir fondos sólo para Costa Rica, es más difícil que conseguirlos para Centroamérica. Además, como tiene mejores índices, le cuesta más justificar la ayuda.

¿En qué favorecería la integración regional a los profesionales ticos?

Pueden haber formas de empleo regional, en compañías que tienen base en San José. El dinamismo económico siempre lo ha tenido El Salvador y a Costa Rica le interesa incorporarse un poco para que el empresariado salvadoreño no lo siga teniendo… En Costa Rica tenemos una buena red de bancos Cuzcatlán (salvadoreño). Yo no creo que ningún banco costarricense tenga oficinas en El Salvador, o por lo menos oficinas en distintas partes de la ciudad.

¿Quién ve bien a los nicas?

Una parte de mi investigación es con estudiantes de primaria y secundaria de 13 colegios y escuelas, desde los más prósperos hasta los más humildes. Los que más tienen y los que menos tienen no muestran tanta hostilidad, como aquellas capas medias bajas que están en riesgo de exclusión social. Éstos son los que tienen un poquito (de dinero) pero saben que si las cosas se modifican pueden quedar fuera del mundo de la clase media. Aunque ser de capa media en Costa Rica se está volviendo cada vez más difícil.

¿Cómo ha cambiado el trato hacia los nicas?

Entre las clases medias bajas de la población hay ese sentido como de hostilidad que de alguna manera es una proyección de sus propios miedos. Son los sectores que más tienen que perder en Costa Rica, son los que pueden llegar a ser pobres con relativa facilidad. Más o menos el 20 por ciento de la población vive por debajo de la línea de pobreza, pero se ha ido formando un sector en riesgo que es el que está inmediatamente superior, que oscila en un 10 ó 12 por ciento. Es la franja más hostil, porque si hay un resbalón son los primeros que se caen.

¿En algún ámbito se entenderán ticos y nicas?

Entre gente joven que comparte un barrio, que crecieron en distintos países pero la convivencia cotidiana los va juntando; los va juntando la música. Unos son ticos y otros son nicas, pero a ambos les gusta el rock. Está creciendo una nueva generación, sobre todo entre gente joven que está aprendiendo a entenderse como no se entendieron sus padres.

¿Cuál es la identidad del tico ahora?

Hay imágenes fuertes. Una, que somos una nación blanca, base para la hostilidad hacia los nicaragüenses porque la piel oscura se asocia con los nicaragüenses, no porque sea real sino porque así se la imaginan. Otra es la idea de nación pacífica, democrática. Otra, que somos una nación de clase media. Una cuarta imagen, que somos como una ecodemocracia. Con el auge del turismo se ha venido creando esta idea de que somos un paraíso ecológico. También hay imágenes críticas. Una muchacha de un colegio privado, de clase media alta, describió a Costa Rica como “chinas que se creen rosas”. China es una flor silvestre chiquitita. Existe la idea de que los costarricenses somos excepcionales, que somos únicos. En eso se ha montado la hostilidad contra los nicaragüenses, porque como somos únicos, cualquiera que llegue nos altera la cultura.

Un “polo” más

Carlos Sandoval es un periodista costarricense que se ha dedicado a investigar la situación de los inmigrantes nicas. ¿Por qué? “Porque mucho de lo que se dice de los nicaragüenses se dice de los campesinos de Costa Rica, que no saben hablar bien, que no se conducen bien; y yo nací en un lugar alejado de San José, en la provincia de Cartago”.

En Costa Rica a los campesinos les dicen “polos”, alguien que no viste bien ni se conduce bien, y en cierta medida Sandoval se considera polo. “De alguna manera me veo en los nicaragüenses… El campesino es el otro interno del imaginario tico. El nica es el otro externo, pero en el fondo hay muchos rasgos en común”, explica.

Recién concluyó su doctorado en estudios culturales, en Inglaterra, y su obra “Otros Amenazantes” también será publicada en inglés en Estados Unidos, por una editorial que pidió como portada un dibujo del pintor nica Leoncio Sáenz.

Su padre fue un obrero de la construcción y ese fue otro motivo para hacerse pasar como obrero y luego escribir, así como Günter Wallraff se disfrazó de turco para conocer la vida de los inmigrantes en Alemania en los años 70.  

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