Julio Jácamo Ledesma
Mi anciana madre de 80 años, la señora Pura María Ledesma de Jácamo, me ha informado que la compañía de teléfonos de Nicaragua notificó que han decidido quitarme mi teléfono en la ciudad de Rivas (No. 33476) que tengo desde 1972, cuando llegaron los teléfonos automáticos al departamento de Rivas.
Los sandinistas me quitaron esta misma cuña telefónica después que salí de Nicaragua en 1988, pero la recuperé.
Si tengo un historial excelente de pagos a lo largo de 30 años, esto se trata de un abuso o de un aprovechamiento indebido de los funcionarios de Enitel.
El teléfono es usado por mi madre, está en una casa inscrita a mi nombre y es usado para la administración de nuestra finca La Gloria, fundada en 1875 en Tola, y mi Quinta Flamingo, en San Juan del Sur, adquirida hace dos años.
Esto no es asunto de que abandoné el país. Mi cuña telefónica no debe ser removida. Antes bien, el gobierno democrático, los funcionarios públicos y partidos políticos debieran promover el voto electoral en el extranjero, la doble nacionalidad y otros beneficios para quienes luchan por la economía nicaragüense desde el exterior.
Agradezco esta publicación al diario LA PRENSA, presente en Nicaragua, presente en donde vamos, presente en las luchas contra las injusticias.
Phoenix, Arizona USA