Ofensa

Ing. Roberto Rosales [email protected] Algunas personas confunden la libertad personal y de expresión con el derecho a difamar y burlarse. Me refiero a la presentación de la película “El Crimen del Padre Amaro”, que según la reseña publicada en Internet (zenit.org y encuentra.com), constituye una ofensa a las creencias religiosas de los católicos y se […]

Ing. Roberto Rosales [email protected]

Algunas personas confunden la libertad personal y de expresión con el derecho a difamar y burlarse. Me refiero a la presentación de la película “El Crimen del Padre Amaro”, que según la reseña publicada en Internet (zenit.org y encuentra.com), constituye una ofensa a las creencias religiosas de los católicos y se burla de sus símbolos más sagrados.

Por ejemplo, una fanática religiosa aparece dando una hostia consagrada a un gato enfermo como remedio; en otra escena el actor que representa al sacerdote aparece teniendo relaciones sexuales con una joven de 16 años, cobijados con el manto de la Virgen María.

Producto de esa fornicación, continúa la trama, hay un embarazo y luego un aborto clandestino; a los sacerdotes se les iguala a una pandilla de mafiosos y al Papa se le asocia al narcotráfico.

Es injusto que dicha película se proyecte en nuestro país, pues ofende a los valores de millones de nicaragüenses.

La libertad de expresión no autoriza a denigrar a personas o instituciones, generalizando hechos o situaciones de excepción: sería injusto —por ejemplo— que una persona decidiera hacer y proyectar al público una película sobre supuestas infidelidades de una de sus vecinas, sean ciertas o no.  

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