- Serias dudas sobre lógica de argumentos oficiales
AFP
PARÍS.- Pese a la declaración del gobierno ruso asegurando que el gas utilizado para neutralizar al comando checheno fue un derivado del Fentanil, especialistas franceses mantenían ayer sus dudas en torno al nombre del producto empleado durante el asalto al teatro tomado en Moscú.
Los médicos alemanes que trataron rehenes de esa nacionalidad indicaron haber encontrado “rastros” de Halotano en su organismo. Unas horas más tarde, el ministro ruso de Salud, Yuri Shevchenko, afirmó que el Fentanil, un analgésico reforzado con un sedante, fue utilizado durante el asalto. Pero ciertas características de esos dos productos hacen dudar a los expertos.
Si bien es cierto que el Halotano se presenta en forma gaseosa, para poder inmovilizar a los secuestradores hubieran sido necesarios “varios miles de metros cúbicos” de ese producto. El Halotano tiene otro gran inconveniente: “un fuerte olor a ajo”, explicó a la AFP el profesor Dan Benhamou, jefe del servicio de anestesia de los hospitales Antoine Beclere y Paul Brousse, en las afueras de París.
En cuanto al Fentanil, el otro analgésico, tiene como desventaja que sólo es utilizable a través de inyecciones intravenosas o parches transdérmicos.
“Siempre existe la posibilidad de que los militares rusos hayan encontrado el modo de transformarlo en aerosol, pero, teniendo en cuenta las dimensiones del teatro, se necesitaba una verdadera lluvia, miles de metros cúbicos” para lograr el efecto deseado por las fuerzas de intervención rusas, afirma el anestesista francés.
En dosis masivas, esos dos analgésicos también presentaban el riesgo de dormir, definitivamente, a todos los ocupantes de la sala de teatro.
EFECTO NO ES INMEDIATO
Incluso, durante una intervención quirúrgica, el recurso al Fentanil o al Halotano no da resultados inmediatos: “Un paciente bajo los efectos del Halotén se duerme en un plazo que va de uno a tres minutos”, dijo Benhamou.
Esto quiere decir que en la sala moscovita hubieran sido necesarias “concentraciones gigantescas” o “una difusión regular durante varios minutos”, lo que no hubiera podido pasar inadvertido a raíz de su olor.
En cuanto al Fentanil, utilizado por vía sanguínea —siempre más rápida y eficaz que la vía aérea—, son necesarias dosis “considerables” —una o dos ampollas— para dormir a un enfermo. “Y esto lleva cerca de un minuto”, según el profesor Benhamou.
Otro elemento extraño: los policías intervinieron sin máscaras, lo que hace suponer que habían sido “pre-tratados”, protegidos de los efectos del producto utilizado. Pero no existe ningún antídoto contra el Fentanil, dicen en forma unánime los expertos.
Todo esto los lleva a decir, casi unánimemente, que los nombres de los productos sirven, sin dudas, como pantalla para disimular el recurso a una sustancia con fuerte poder neutralizante, prohibida por la convención sobre armas químicas.
¿FUE DE VERDAD FENTANIL?
“Es la dosis lo que hace al veneno”, recuerdan los médicos a propósito de los medicamentos. Una fórmula a la que el profesor Bertrand Diquet, jefe del servicio de farmacología del hospital de Angers (oeste) hace referencia de otro modo: “Si usted multiplica por mil la dosis normal, usted no duerme, mata”. “Es difícil imaginar que con estos productos (Fentanil, Halotano) los secuestradores no hayan tenido el tiempo necesario para hacer detonar los explosivos que llevaban consigo, a menos que su voluntad haya sido aniquilada por medio de otra sustancia”, estima el profesor Benhamou.