Sergio Vega
Me parece mentira oír las voces de los lideres sandinistas reclamando justicia y castigo para todo empleado público que se amparó en la oficina pública para enriquecerse y defraudar al pobre de Nicaragua.
Esta historia se asemeja mucho a las biografías de todos los personajes que pasaron de vidas clandestinas en las montañas a empresarios y negociantes de la noche a la mañana.
Si queremos acabar con la corrupción en Nicaragua, estos personajes también deberían ser investigados, y al menos hacer público los delitos que cometieron durante su gobierno totalitario.