- Siete personas, entre ellas dos guatemaltecas y una salvadoreña, son acusadas de integrar una banda de trata de blancas
Elízabeth Romero [email protected]
Varias personas fueron investigadas en el Occidente del país después que la Policía detectó a dos ciudadanos guatemaltecos y una salvadoreña que pretendían traficar ilegalmente con nicaragüenses para prostituirlas.
En total, siete personas fueron remitidas al Juzgado Primero de Distrito del Crimen de Chinandega, a cargo de la doctora Rosa Delia Baca, en calidad de indiciadas por el delito de trata de blancas.
Es el quiebre más grande en cuanto a delito de trata de blancas en la frontera de El Guasaule, explicó el jefe de Investigaciones Criminales de la Policía de Chinandega, comisionado Erick Brenes.
En total, 16 mujeres serían trasladadas a prostíbulos guatemaltecos, donde las nicaragüenses serían explotadas por Rosa Estela Aguilar Ramírez, dueña de tres burdeles, entre los que mencionó El Emperador II.
Aguilar Ramírez confirmó en su declaración ante instructores de la Policía Nacional, que entró a Nicaragua a contratar mujeres nacionales debido a que tenía información que muchas estaban interesadas en trabajar para ella, debido a las dificultades económicas que éstas enfrentan en el país.
Pero, además, Aguilar dijo que existe mucho interés en contratar nicas porque con éstas obtiene mejores ganancias que con mujeres de su país.
“Las nicaragüenses son apetecidas en Guatemala, se mantienen llenos los negocios donde hay nicaragüenses”, expresó la indiciada en su declaración ante la Policía Nacional de Chinandega.
Tras agregar que los centros donde sólo hay mujeres guatemaltecas se mantienen vacíos porque no hay ningún atractivo para los hombres.
La Policía detectó que el 21 de octubre del presente año, habían ingresado al país además de Aguilar, Nery Leonel López Navarro y la salvadoreña Yesenia Elizabeth Flores Rubio, acompañadas de dos nicaragüenses, una de ellas identificada como Nora Smith.
Para ello, Aguilar y sus acompañantes adquirieron una camioneta Toyota de tina en la cual realizarían el traslado de las nicaragüenses que estuvieron contratando en Somotillo, El Viejo y Chinandega.
SEGUNDA OCASIÓN
Rosa Estela Aguilar Ramírez reconoció ante la Policía que en una primera ocasión ingresó a Nicaragua y trasladó a Guatemala a 13 mujeres, quienes, dijo, “no son inocentes, aquí lo hacen con furgoneros, allá lo hacen en bares”.
Según la guatemalteca, el convenio con sus contratadas es que cobran de 65 a 70 quetzales y cada una debe enterarle a ella 10 quetzales por cliente. En la noche debe atender a 10 clientes por lo menos.
Sin embargo, las nicas confirmaron que lo único que recibe la trabajadora es un 40 por ciento. La dueña del prostíbulo se queda con un 60 por ciento. O, en su lugar, 50 quetzales para la dueña y 15 para la trabajadora.