María Saraí López Obando
Sinceramente respeto el dolor del doctor Arnoldo Alemán, al igual que él, nosotros alguna vez hemos perdido algún familiar muy querido, pero en las Santas Escrituras se dice “Del polvo somos, y al polvo volveremos”, todos llegaremos a esto de una u otra forma.
No sólo el hijo del doctor Alemán fue un héroe sino todas las víctimas. Pero el joven Arnoldo como ingeniero agrónomo debió saber en qué estado se encontraba esa pileta, y no mandar a cerrar la llave al trabajador sin protección alguna.
También me refiero al discurso de la Sra. María Alejandra Alemán, en el que dijo: “El Señor decidió llevarse la vida de él para salvar la vida de mi padre”, y que se acabara el odio que existía dentro de los nicaragüenses en contra de su familia, y que esto era una prueba del Señor o designio, como le llamó ella, para que se acabaran las acusaciones que se han hecho hacia su familia.
La muerte del joven Alemán no debe tomarse de pretexto para evitar se haga justicia. El señor Alemán debe aceptar su culpabilidad y regresar todo el dinero que le fue sustraído al pueblo de Nicaragua, por el cual ahora nuestro país sufre de miseria, falta de empleo, hambre.
Llamo a las autoridades judiciales a que no se dejen impresionar por quienes utilizan la muerte de ese joven para evitar la justicia. Espero que mis sugerencias sean tomadas en cuenta y las demás personas que piensan que en verdad la familia Alemán es bondadosa, se quiten la venda de los ojos, y se den cuenta de la realidad de cómo estamos viviendo.
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