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A lo Indiana Jones se juegan la vida en cada aventura. No conocen límites en sus territorios, tampoco miedos. Y por si eso no bastara, prefieren morir en su ley, antes de renunciar a sus metas.
“Me he quebrado la clavícula, la mano izquierda, el tobillo en tres ocasiones. Pero esto no me detiene porque disfruto el ciclismo de montaña. Me hace sentir intrépido, rápido, me libera del estrés”, dice Billy Molina, pionero del deporte en este país.
Además “cuando voy por caminos pedregosos en media montaña, a toda velocidad, me siento libre con el tiempo necesario para disfrutar el paisaje, conocer nuevos lugares y solucionar los problemas domésticos”, detalla.
Pero eso no es todo. “También tengo oportunidad de fortalecer mi voluntad, porque cada bajada difícil me permite superar las barreras aparentemente imposibles de sobrepasar”, asegura.
A la fecha, el ciclista con 39 años encima domina las seis categorías. Usualmente hace carreras en la modalidad de circuito que se hace a base de vueltas, con un recorrido que oscila entre los 20 a 25 kilómetros.
Además se las juega todas en la modalidad de campo traviesa, en la que transita distancias que llegan hasta los 50 kilómetros.