AP
WASHINGTON.- Un funcionario del Departamento de Estado trazó una línea que separa al presidente electo de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva de otros políticos latinoamericanos y dijo que deseaba superar mediante el diálogo sus “diferencias tácticas” con el nuevo gobierno.
“Si alguien cree que Lula está cerca del autollamado presidente Fidel Castro o del presidente Hugo Chávez, la respuesta es no”, declaró Jim Carragher, director de la Oficina de Asuntos Brasileños y el Cono Sur de las Américas refiriéndose a los gobernantes de Cuba y Venezuela.
La misma apreciación la tuvieron Anthony Harrington, ex embajador de Estados Unidos en Brasil y William Perry, asesor especial de Otto Reich, el subsecretario de Estado para asuntos interamericanos, quienes participaron con Carragher en un foro sobre el futuro de las relaciones entre Brasilia y Washington.
Carragher dijo que Lula, electo el domingo en segunda ronda para un gobierno de cuatro años, “no es más” el Lula sindicalista de extrema izquierda que perdió en tres elecciones pasadas, sino un político, como él mismo lo dijo, que “ha cambiado porque Brasil ha cambiado”.
Recordó también que el Partido de los Trabajadores, de Lula, ha pedido anteriormente a Chávez que dialogue con la oposición, y Lula ha hablado a Castro sobre la necesidad de realizar “elecciones libres” en Cuba.
Sin embargo, admitió que Estados Unidos “espera cambios”, aunque no radicales, en la política exterior del Brasil.
“Ésta es una nueva Administración”, dijo. “Gran parte de los cambios serán más bien en tono más que en sustancia”.
Una vez que Lula asuma sus funciones el 1 de enero, el gobierno del presidente George W. Bush desea “trabajar en la forma más intensa posible” para mantener y continuar el nivel de las relaciones brasileño-estadounidenses logrado en años recientes, dijo Carragher.
“Reconocemos la importancia del Brasil en el hemisferio”, dijo, hablando en un auditorio del Centro de Estudios Internacionales y Estratégicos (CSIS), una organización de análisis político de Washington.
“El presidente electo Lula y su coalición de partidos reconocen, yo creo, la importancia de las relaciones del Brasil con los Estados Unidos y nuestro papel en el hemisferio occidental”.
“Este entendimiento de las partes nos conducirá a todos a sostener consultas recíprocas constantemente en una amplia variedad de foros y trabajar juntos en una forma constructiva, como lo hacen las democracias, exponiendo claramente nuestros acuerdos y desacuerdos”, agregó.