- Todos los días, a las cuatro y media de la madrugada suena su sirena y se echa a navegar por el Río San Juan, cargado de pasajeros y productos. Es el “River Boy” o “Chavalo del Río”, la embarcación modelo que a diario viaja entre El Castillo y San Carlos
Francisco López G.CORRESPONSAL/RÍO SAN [email protected]
Cuando el reloj marca las cuatro y media de la madrugada y aún todo Río San Juan duerme, se deja oír una sirena anunciando que el “River Boy” está desatracando del muelle de El Castillo y se echa a navegar contra la corriente del majestuoso Río San Juan, rumbo a San Carlos, cargado de pasajeros y la mercancía que pronto regresará convertida en dinero.
“Sólo tiene dos años de edad, el River Boy nació el cinco de enero del 2001, en esa fecha fue botado e hizo su primer viaje de prueba”, recuerda su dueño, José Enrique Peña Cascante, que ya no tiene mucho de “Boy”, pues tiene 66 años, pero sí de transportista acuático, actividad a la que se dedica desde 1981, cuando hizo su primer viaje de pasajeros en su primera lancha El Diamante, una embarcación heredada de su hermano, por quien se metió a lo que ahora constituye su fuente de vida.
El “River Boy” o “Chavalo del Río” es la única lancha de transporte colectivo que cumple con todas las exigencias para el transporte acuático, un “modelo” de lancha aquí en Río San Juan. Al hablar de su “River Boy”, don Peña, como todo mundo le dice al “papa” de esta embarcación, lo hace con gran orgullo, pues es, según él, la embarcación con mayores condiciones para el transporte de carga y pasajeros, y la más joven.
“El River Boy es uno de mis tesoros. Es mi fuente de ingresos y de mi familia, y todos lo cuidamos y lo queremos, es el patrimonio con el que mis hijos pueden contar, porque ahora es uno de ellos (de sus hijos) el que se dedica a trabajarlo”, dice don Peña.
Pintado de blanco y rosado chicha, con dos pisos, un mirador bajo techo en su segundo piso, desde donde se puede viajar disfrutando de una de las más espléndidas maravillas escénicas de la naturaleza, fauna y vegetal local; el “Chavalo del Río” recorre los más de 60 kilómetros de travesía entre El Castillo y San Carlos, en tres horas, navegando sobre la serpenteante corriente del San Juan.
Esta lancha es utilizada para transporte de carga y pasajeros, con capacidad para 83 personas y 400 quintales de carga. Sale a las 4:30 de la madrugada y viaja “pavoneándose” por las aguas del Río San Juan para llegar a Boca de Sábalos, la cabecera municipal de El Castillo, a las 5 de la mañana. A las 5:30 inicia nuevamente su viaje para culminarlo en San Carlos a las 7:30. Su recorrido de regreso lo hace a la una de la tarde.
HISTORIA DEL “PAPA” DEL “RIVER BOY”
Don Peña se declara uno de los mejores conocedores del Río San Juan. Conoce su curso y su canal de navegación desde donde nace, en San Carlos, hasta donde desemboca, en el Mar Caribe. Dice que es riosanjuaneño por adopción, pues llegó a estas tierras cuando apenas tenía dos años de edad, hace 64 años.
Cuenta que en esa época uno de sus hermanos se dedicaba al transporte en el río, mientras que él se dedicaba a la agricultura y la ganadería, labores que abandonó en 1978, obligado por la guerra contra Somoza. En 1980 fue designado jefe político de El Castillo por el gobierno sandinista, pero estas mismas autoridades se encargaron de destituirlo y encarcelarlo.
Al salir de la cárcel en 1981, su hermano mayor le traspasó “El Diamante” y nació así su pasión por las lanchas de transporte colectivo. Después de “El Diamante” nació una generación de lanchas que llamó “San Carlos”, numeradas desde el uno hasta el siete.
Estos botes son los hermanos mayores del “River Boy”, único con el que cuenta ahora don Peña, porque dice que “con el River me basta y me sobra porque tiene todas las condiciones para dar los mejores servicios de transporte acuático, tanto al pasajero nacional como al turista internacional, por eso es el chavalo del río”.