Aura Lila Montenegro Pasquier [email protected]
El sólo existir, disfrutar de nuestros sentidos, ¿en cuánto podríamos valorarlo? El universo entero es nuestro, herencia del Padre Omnipotente y Divino y de Él percibimos su belleza en una flor, en el canto de las aves, la policromía de las plantas. Compartimos el aire que respiramos, la lluvia que baña la tierra y que gesta en su seno nuestro alimento y muchísimas cosas más.
Compartir la comida por humilde que sea en una mesa con unión familiar, percibir la verdadera amistad ¡qué maravilla!
En fin, todos los pequeños detalles que día a día nos ofrece la vida, sobre todo poseer un corazón que ama y de nosotros depende transformarlo en un tesoro, porque no necesitamos el premio mayor de la lotería para ayudar al prójimo; a veces basta una sonrisa, confortar al que sufre con una palabra de aliento, visitar al enfermo, honrar a nuestros padres y velar por ellos con el mismo amor que nos prodigaron. Educar a nuestros hijos con ejemplos de honorabilidad, honradez y cristianismo.
En vez de juzgar y criticar a nuestros hermanos, debemos mejorar nosotros mismos.
Comprender, tolerar y aceptar a cuantos nos rodean, pensando siempre que son ellos los que nos ejercitan la paciencia y el perdón y nos van colocando un peldaño más cerca del Señor.
Algunos dirán, yo no opino de esa forma porque la suerte me ha sido adversa. Pero hay que tener la nobleza de la tierra, que a pesar de sufrir las inclemencias de la naturaleza siempre nos vuelve a ofrecer el pan de cada día, una bella y perfumada flor, un árbol que refresca al caminante.
De las lágrimas del sufrimiento debemos hacer cristales de la más alta calidad, como la ostra transforma la arenilla que la hiere y molesta, en fina perla.
¿Verdad que poseemos una inmensa fortuna? La felicidad no consiste en tener lo que deseamos, sino en disfrutar lo que poseemos.
Estoy segura que todos tenemos mucho que dar. Cuando nos vayamos lo único que nos llevaremos es el perfume de las rosas que hemos sembrado a través de nuestras buenas obras y el amor que brindamos.
Pobres los que teniendo mucho, no tienen nada.