El Trapiche se tragó a “Marcos Piedra”

Elízabeth Romero [email protected] Un hombre pereció ayer por inmersión en el balneario El Trapiche, después que un grupo de amigos del Barrio Campo Bruce decidió trasladarse a ese lugar para darse un chapuzón. La víctima fue identificada como Marcos Antonio Obregón Chávez, conocido como “Marcos Piedra”. Según su madre, el apodo se lo había ganado […]

Elízabeth Romero [email protected]

Un hombre pereció ayer por inmersión en el balneario El Trapiche, después que un grupo de amigos del Barrio Campo Bruce decidió trasladarse a ese lugar para darse un chapuzón.

La víctima fue identificada como Marcos Antonio Obregón Chávez, conocido como “Marcos Piedra”. Según su madre, el apodo se lo había ganado entre sus vecinos por el hecho de que cuando se peleaba con alguien lo que hacía era defenderse con piedras.

“Aquí está mi hijo”, dijo Elena Aurora Chávez con el rostro bañado en lágrimas, mientras enseñaba una fotografía de “Marcos Piedra”. Dijo que desde hace unos dos meses Marcos se había dedicado a la bebida, por eso cuando éste quiso salir de la vivienda le pidió que no lo hiciera.

UNA ADVERTENCIA

“Hijo, no vayas a tomar”, le recomendó a su vástago antes de que éste saliera de su casa la mañana de ayer, previendo ella cualquier desgracia que pudiera ser causada por el licor.

Sin embargo, Marcos reaccionó ante las recomendaciones de su progenitora diciéndole: “Ya me quiero morir”, sin saber la jugada que le tenía deparada el destino.

Al mediodía de ayer, la madre fue sorprendida por la triste noticia que recibió por parte de oficiales de la Policía: su hijo había perecido ahogado en horas de la mañana.

El oficial del puesto de mando de la Dirección General de Bomberos, Juan Carlos Blanco, informó que fue a eso de las 10:56 de la mañana que la Policía les reportó una persona ahogada en El Trapiche y procedieron al rescate.

UN DOLOR PROFUNDO

Chávez dijo que dos de los amigos de su hijo le aseguraron que dos personas se estaban ahogando, a una de ellas lograron rescatar con vida, pero a Obregón no pudieron salvarlo.

“Cuando lo sacaron ya estaba muerto”, lloraba la desconsolada madre, quien repetía: “Me estoy muriendo, es horrible el dolor de un hijo que a nadie se lo deseo”.

La mujer manifestó que Marcos Antonio se dedicaba a realizar rumbos de albañilería y cuando se iba a tomar licor lo hacía cerca de su casa. “Él no andaba en pandilla, ni robando”, insistió la madre.  

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