Tito Sequeira [email protected]
El señor Daniel Núñez dice en su artículo “La globalización, tiranía perversa”, publicado el 22 de octubre en LA PRENSA, que los productores nicaragüenses no cuentan con los medios apropiados para competir internacionalmente (carreteras, financiamiento, etc.), y ataca a la “globalización”.
Pero la globalización no es algo deliberadamente planeado (ni mucho menos diabólico). Es un resultado de la naturaleza humana. En Australia por ejemplo, no dicen: “¿Cómo podemos hacer para que los campesinos y productores centroamericanos pasen hambre?”, mas bien dicen: “¿Cómo podemos hacer para que nuestro ganado llegue a Puerto Rico o Guatemala a un costo menor del que cuesta sacarlo de Jalapa, Waslala, El Ayote o Nueva Guinea?”.
Si el señor Núñez tuviese la oportunidad de exportar y exitosamente vender su ganado en Australia, ¿lo haría?, o ¿acaso primero pensaría en el daño que le causaría a algunas familias ganaderas australianas? No sé cuál sea la respuesta de Núñez, aunque la sospecho, pero yo sí exportaría mi ganado. Esa es mi naturaleza humana, jamás me pondría a pensar en las familias ganaderas australianas, más bien pensaría en la mía. Mi naturaleza me dicta tratar de vender mis productos en todo el “globo terráqueo”.
Creo que en su afán de criticar a la globalización por sí misma va en el peligrosísimo camino de la izquierda, el proteccionismo y las economías cerradas que tanto daño le causan a los países que siguen esos pasos.