“Latinoamérica da golpe de timón hacia viejos modelos”

“El gran problema es que el viejo modelo de esfera pública de desarrollo nos llevó a la famosa crisis de la deuda externa, a los problemas que experimentamos en la década de los 80, que fue la década perdida, la peor década del siglo XX”, dice Cruz, doctor en Historia Económica por la Universidad de […]

  • “El gran problema es que el viejo modelo de esfera pública de desarrollo nos llevó a la famosa crisis de la deuda externa, a los problemas que experimentamos en la década de los 80, que fue la década perdida, la peor década del siglo XX”, dice Cruz, doctor en Historia Económica por la Universidad de Oxford. “Lo que ocurre en Brasil es un indicador”

Alberto L. Alemán [email protected]

Cuando los brasileños vayan mañana a las urnas para elegir en una decisiva segunda vuelta, las ondas expansivas de los efectos de su decisión se sentirán en toda la región.

Todos los pronósticos favorecen con una ventaja de 30 puntos porcentuales al candidato a la Presidencia por cuarta vez del Partido de los Trabajadores, Luis Inacio Lula da Silva, líder de la izquierda brasileña, sobre su rival el oficialista José Serra, protegido del presidente Fernando Henrique Cardoso.

La inquietud en los mercados por la incertidumbre de qué tipo de gobierno podría hacer Lula, se ha expresado en bajas bursátiles y flujos de capital inesperados.

La izquierda latinoamericana se frota alegre las manos por el muy probable triunfo de sus colegas brasileños, y sueña con el comienzo de una fuerte contraofensiva contra las políticas neoliberales de ajustes y rigor financiero, que, a su juicio, han empobrecido aún más a las masas del continente y aumentados las brechas sociales.

Analistas y políticos se preguntan si el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) y otros proyectos regionales no se verán seriamente obstaculizados por el auge de movimientos antiglobalización que el triunfo eventual de Lula fomentará.

El analista y académico nicaragüense del INCAE, Dr. Arturo Cruz, apunta a varios hechos importantes para tomarse en cuenta y donde muchos ven un desafío a la integración del continente, él ve una oportunidad para Centroamérica y por ende, para Nicaragua.

Si bien las negociaciones del ALCA perderán ritmo, Cruz advierte una oportunidad para que Centroamérica concluya más rápidamente un Tratado de Libre Comercio (TLC) con EE.UU. y se inserte en la economía estadounidense, la principal del mundo.

Cruz estima que de ganar —lo cual muchos en Brasil y fuera de él dan por descontado—, Lula recurrirá a un modelo cepalino de desarrollo: crecimiento hacia adentro, un fuerte rol del Estado, proteccionismo de la industria local y arancelario, crecimiento a través de inversiones públicas; un modelo ya aplicado en los años 50 y 60 y que según el economista, llevó a América Latina a la crisis de la deuda externa y a la peor década de su historia, la de los años 80, la “década perdida”.

En su campaña, Lula dijo que Brasil debe seguir un camino más independiente de las directrices del FMI, el BM y quiere proteger la industria nacional.

A mí me parece que lo que ocurre en Brasil es un indicador de lo que se está generalizando en la América Latina, sobre todo en Sudamérica, donde hay un desencanto con lo que se puede llamar diez o doce años de reformas a favor del mercado.

Obviamente todo proceso de transformación económica es socialmente doloroso y complejo, ese viraje de timón que toda la región vivió en los 90, en contexto de sociedades más urbanizadas, más modernas, no hay duda alguna de que ha resultado mucho más difícil de sostener.

En Brasil el Estado se ha achicado, lo que ha golpeado a la clase media burocrática, y no hay duda alguna que una apertura comercial afectaría a muchas de sus industrias nacionales. Me parece a mí que lo que vemos con Lula es una alianza de empresarios que se identifican con el mercado interno, una clase media desplazada y la expectativa de pobres urbanos de que con un Estado más activo su situación se mejoraría.

¿Qué le parece su cuestionamiento a las políticas ortodoxas del FMI? ¿Hasta qué punto esto es viable?

Mirá, la verdad es que Brasil tiene un peso económico notable en la región, eso le da mucho mayor espacio de acción; sin embargo creo que esperar una ruptura total entre un gobierno de Lula y los organismos financieros internacionales, no creo que vaya a ser un escenario viable. Creo que va a ser una relación llena de tensiones, pero se va a mantener.

Brasil no acepta el ALCA en los términos actuales. Exige más apertura del mercado estadounidense a sus productos y otras condiciones. ¿Puede Brasil influir en el ritmo de concreción del ALCA?

Definitivamente creo que no se va a identificar con este proyecto, no lo ha hecho, es una política de estado que trasciende el gobierno de Lula. Siempre han tenido una visión de hegemonía regional en todos los aspectos.

Y creo que a nosotros los centroamericanos nos puede salir beneficioso, porque indiscutiblemente ahora el TLC entre Centroamérica y Estados Unidos se vuelve para los norteamericanos la gran prioridad en el contexto regional. Creo que es una oportunidad que debemos aprovechar.

Estoy consciente que hay temas muy sensibles que tenemos que administrar, pero definitivamente Centroamérica tiene que aprovechar esta oportunidad donde la gran economía mundial, por razones de coyuntura, nos puede dar una trato preferencial. Recordá que la economía centroamericana, incluyendo a Panamá, no tiene ni siquiera el peso de Chile. ¡Su PIB es más grande que el de los seis países agregados!

En gran medida (esa coyuntura) facilita la discusión entre Centroamérica y EE.UU., porque después de todo nosotros somos un mordisco, y esa ventaja hay que aprovecharla tomando en cuenta de que EE.UU. representa el 30 por ciento del PIB mundial. Inclusive, cuando vos sumás el PIB de Brasil, México y Argentina, los tres sumados no representan ni siquiera el 15 por ciento del PIB estadounidense.

Esta decisión de los brasileños de profundizar su modelo de crecimiento hacia dentro y con un mercado cerrado, es algo que tenemos que aprovechar para terminarnos de integrar a la economía norteamericana.

La estrategia de Brasil parece ser: primero consolidar el Mercosur…

Su hegemonía económica.

Y luego, integrarse al ALCA.

Claro. ¿Cuáles son los plazos que ellos perciben? Mucho más estirados de lo que es la agenda formal. Por eso digo, Centroamérica tiene que aprovechar esta pausa.

¿Cree Ud. que el Mercosur se logre consolidar como bloque? Hay disensiones internas, Uruguay quiere negociar aparte con los EE.UU.

Lo que es verdaderamente interesante es que Chile ha decidido no ser parte de ese vecindario, ya está terminando de negociar su TLC con EE.UU. Todo el mundo, cuando piensa en políticas imperiales, piensa en los EE.UU., lo que pasa es que somos vecinos distantes del Brasil. Este país ha tenido históricamente una política de expansión territorial y de hegemonía en la región. Esa vocación sigue estando presente.

Tampoco éste ha sido ese experimento tan feliz como lo han querido presentar.

Incluso, según estudios hubo más “trade diversion” que “trade creation”, o sea, “trade diversion” es cuando vos sustituís un producto importado fuera de la región, más barato, con un producto importado dentro de la región más caro que el de fuera. Y “trade creation” es cuando vos sustituís un producto importado de fuera de la región con un producto de la región más barato.

¿Cómo vislumbra la gestión económica de Lula?

Lula va clarísmo hacia un modelo de crecimiento hacia adentro, protección del capital nacional, ensanchar el Estado donde pueda en términos de generar empleo, inversión pública, buscar un Mercosur fuerte. Uno puede dudar sobre ese modelo y su viabilidad, pero es lo que los brasileños quieren, y en general, es lo que los sudamericanos —al menos argentinos y brasileños— consideran su mejor opción. Es su decisión.

¿Cree que una victoria de Lula fortalecerá estas fuerzas antiglobalización?

Claro que sí, hay mucho de eso.

Vemos un viraje de timón a los viejos modelos otra vez. El gran problema es que el viejo modelo de esfera pública nos llevó a la famosa crisis de la deuda, a los problemas que experimentamos en la década de los 80, que fue la década perdida, la peor década del siglo XX, peor que la de los 30 que le sigue a la Gran Depresión del 29.

Entonces, volver en cierta manera al principio de la ecuación, me parece a mí un poco preocupante. Lo que de verdad sería interesante es ver si en América Latina somos más creativos y tratamos de encontrar un equilibrio entre la experiencia del modelo cepalino (estatista) y el neoliberal. Pero si volvés a regresar al modelo cepalino ortodoxo, te garantizo que vas a profundizar los problemas.

¿Cree Ud. que Lula se inclina por ese modelo cepalino?

Este modelo es el crecimiento hacia adentro sobre la base del desarrollo de la industria nacional, con fuerte protección arancelaria y con una presencia del Estado muy grande en todos los aspectos de la economía: banca, comercio exterior, industrias nacionales.

El modelo llevó a una crisis fiscal generalizada y a un endeudamiento externo masivo que en un momento dado simple y sencillamente, no resultó ser sustentable. Vas a ver que todos los países de la América Latina, independientemente del régimen, van a hacer un viraje de timón, incluso Fidel Castro lo hizo a su manera.

El modelo neoliberal parte del supuesto de que el motor de crecimiento tiene que ser el sector privado, no la inversión pública, que tiene que ser hacia fuera sobre la base de tus ventajas competitivas, donde la presencia de la esfera pública se reduce a un Estado regulador y no a un Estado activo.

La impresión es que van en Brasil hacia el modelo cepalino de crecimiento.

¿Ve un eje político Lula—Chávez—Castro?

Indudablemente, Fidel Castro le va a sacar rédito a esto, pero en cuanto a un eje, no estoy tan seguro. De lo que sí puedo especular es que la relación de Lula con la Unión Europea se va a consolidar, más en este momento de una gran distancia —salvo Inglaterra— entre ellos por el tema de Irak.

El unipolarismo norteamericano lleva a los europeos a buscar ciertas fuerzas como las que surgen en Brasil para de alguna manera ofrecer cierta resistencia, cierto balance a este empuje unipolar norteamericano.

Esto es mucho más rentable para Lula que una amistad intensa con Fidel, en términos de que trascienda la retórica.

¿Este triunfo le dará alas a una cuarta candidatura de Daniel Ortega?

Definitivamente (sí). La persistencia es la madre de todas las virtudes, sobre todo si tomás en cuenta dos factores fundamentales en Nicaragua. Indiscutiblemente el PLC que fue hechura de un solo individuo en los últimos años, va a estar objetivamente debilitado a medida que se debilita la figura del Dr. Arnoldo Alemán.

Que posiblemente van surgir otras fuerzas. Se habla de revivir el Partido Conservador con mucha fuerza. De ahí se va a una situación donde el voto no sandinista se fragmente, que es el sueño de Daniel.

El otro punto es cierta apatía de la sociedad nicaragüense ante un país que no termina de arrancar económicamente. Desde esa perspectiva no hay duda alguna que Daniel ve en el ejemplo de Lula algo factible.

Ahora, uno puede ver otro escenario. Si Lula maneja muy mal su situación, el miedo hacia un gobierno de izquierda estará en su momento mayor.

Una importante pregunta

“El cepalino y el neoliberal han sido los dos modelos en que los latinoamericanos nos hemos enfrascado en los últimos 50 años. Obviamente la reforma neoliberal ha sido de menor tiempo, pero le pedimos resultados. Y uno puede alegar que la América Latina estaría peor si no hubiera hecha esta reforma. El hecho innegable es que en lo político, Sudamérica pareciera tener serias reservas sobre estas políticas (neoliberales). Yo me pregunto: ¿Será un viraje hacia la vieja ortodoxia (estatista, cepalina) o buscarán una suerte de equilibrio entre el mercado y la esfera pública?  

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí