Luiz Inacio Lula da Silva, candidato a la presidencia de Brasil por el Partido de los Trabajadores, habla con su esposa Marisa, cubierto por un abanico, durante un encuentro con intelectuales, el lunes, en Río de Janeiro. Lula da Silva cuenta con el 66 por ciento de la intención de voto para el domingo.

Lula quiere tranquilizar los mercados

Muy confiado de ganar las elecciones del domingo AFP SAO PAULO.- El candidato favorito a la presidencia de Brasil, el izquierdista Luiz Inacio Lula da Silva prepara la transición y, de ganar, al día siguiente de los comicios del domingo anunciará un equipo de gobierno que no será exclusivamente de su Partido de los Trabajadores […]

  • Muy confiado de ganar las elecciones del domingo

AFP

SAO PAULO.- El candidato favorito a la presidencia de Brasil, el izquierdista Luiz Inacio Lula da Silva prepara la transición y, de ganar, al día siguiente de los comicios del domingo anunciará un equipo de gobierno que no será exclusivamente de su Partido de los Trabajadores (PT) y deberá esforzarse en tranquilizar a los nerviosos mercados.

“No vamos a esperar al 1 de enero para comenzar a trabajar”, ha asegurado el ex sindicalista metalúrgico de 57 años que ya consiguió 46 por ciento de los votos en la primera vuelta de las elecciones y concurre a la segunda con más de 60 por ciento de las preferencias, casi el doble que su rival, el oficialista José Serra.

Amparado en su enorme ventaja, Lula ya está preparando la transición en base a la iniciativa del presidente, Fernando Henrique Cardoso, que creará un equipo con 50 personas del actual gobierno y 50 del entrante. La primera reunión de Cardoso con su sucesor será el martes, estimó el ministro Pedro Parente, según la oficial agencia Brasil.

El coordinador del programa de gobierno del PT, Antonio Palocci, confirmó ayer que, de ganar el domingo, Lula anunciará a su equipo de gobierno el lunes, con la prioridad de tranquilizar a los agitados mercados, inmersos en una grave turbulencia financiera y temerosos de la política económica de un eventual gobierno del líder del PT.

“Pretendemos en caso de victoria trabajar junto al presidente y todo el gobierno para tener una transición equilibrada, tranquila y serena. El momento de turbulencia de la economía exige que haya serenidad del presidente electo y del actual gobierno”, dijo Palocci a la emisora Globonews.

Palocci confirmó lo que los mercados están esperando con ansiedad: que ese equipo de gobierno tendrá miembros independientes que puedan dar garantía de una política macroeconómica ortodoxa y sin radicalismos.

“El equipo que cuide de las cuestiones esenciales del crédito público y de la macroeconomía, es necesario y deseable que no sea exclusivamente del PT”, dijo.

El propio Lula confirmó el domingo que una prioridad en una transición hacia un gobierno del PT será intentar reformar el presupuesto, uno de los más ajustados de la historia reciente brasileña, para lo que apelará al gobierno y al Congreso.

Además, se comprometió a “comenzar gestiones con organismos internacionales”, para tratar de devolver las líneas de crédito, muy reducidas debido a la crisis de los mercados brasileños y la aversión internacional al riesgo.

Lula promete retomar el crecimiento y un cambio drástico de la actual política económica, que según él benefició a especuladores, pero también ha afirmado que mantendrá los requisitos de una macroeconomía responsable, con un importante ajuste fiscal y sujeción a los contratos asumidos por Brasil, lo que su adversario Serra interpreta como un doble discurso irreconciliable.

Pero no sólo en lo económico prepara Lula la transición, sino también en las alianzas necesarias para obtener una mayoría confortable en el Congreso, donde a pesar de ser la primera fuerza en diputados y tercera en el Senado, no es mayoría.

Lula ya ha conseguido aglutinar los votos de la oposición que lo apoya en la elección. Ahora incluso se acerca al gigante centroderechista y cogobernante Partido de Movimiento Democrático (PMDB), advertía este martes la prensa brasileña, haciéndose eco de un encuentro “casual” entre el presidente de ese partido, Michel Temer, y Lula, el lunes en un aeropuerto.

“Si gano, quiero sentarme tras las elecciones con el presidente del PMDB”, dijo Lula según el diario O Globo, a lo que Temer contestó: “Nosotros tenemos una posición de lealtad absoluta a Serra, pero estoy feliz de saber que usted pretende tener una conversación institucional con el partido”.  

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