Marvin Benard no es más el “protegido” de Dusty Baker.

Benard, incómodo

Relación con manager Baker se ha deteriorado Edgard Tijerino M. [email protected] ¿Recuerdan cuando Marvin Benard era identificado como el protegido de Dusty Baker en la organización de los Gigantes?… ”Es como mi hijo”, dijo una vez Baker frente a un grupo de periodistas en San Francisco, antes del juego contra los Yanquis durante los actos […]

  • Relación con manager Baker se ha deteriorado

Edgard Tijerino M. [email protected]

¿Recuerdan cuando Marvin Benard era identificado como el protegido de Dusty Baker en la organización de los Gigantes?… ”Es como mi hijo”, dijo una vez Baker frente a un grupo de periodistas en San Francisco, antes del juego contra los Yanquis durante los actos inaugurales del Pacific Bell Park en San Francisco.

Y es que casi siempre, Baker estaba detrás de Benard funcionando eficazmente como un gran soporte.

De pronto, se tuvo la impresión que comenzaron a distanciarse… Eso era fácil de captar al momento de ponerse en marcha la temporada este año. Benard ya no estaba tan íntimamente ligado a Baker.

¿Pasa algo?, le pregunté a Marvin.

“No, nada… Todo esta bien”, dijo.

Sin embargo, dos días después, cuando volví a preguntarle, el guardabosques respondió: “La relación no es la misma, pero es buena, no hay nada que hablar alrededor de eso”.

Recordé que una vez en Scottsdale, Arizona, durante un spring training de los Gigantes, Stan Javier había dicho que no se puede confiar en los padrinazgos… ”De pronto, desaparecen”, apuntó el dominicano.

Y más rápido cuando el rendimiento de un pelotero no está en correspondencia con ese cariño, con esa supuesta protección.

Vamos, con el bajón de voltaje de Marvin, se deterioró la confianza.

Después de haber sido titular, uno rechaza la posibilidad de estar replegado en el banco de los suplentes. Pueden preguntarle a Marvin sobre eso.

Para agravar la situación, una operación en la rodilla lo colocó en la lista de inhabilitados mientras Sanders se establecía y Kenny Lofton aterrizaba… En un año en que los Gigantes lograrían proyectarse hasta la Serie Mundial, Marvin estaba fuera del roster, y lamentablemente, así permaneció.

De frente al último año de su contrato de 11.1 millones de dólares a lo largo de tres campañas, Benard está preocupado y es natural.

¿Qué tanto espacio podrá obtener en el 2003, si los Gigantes, más hambrientos, conservan su outfield actual, o peor aún, si consiguen fortalecerse incursionando al mercado de Agentes Libres?

Ese temor, es viable y Marvin lo sabe.

“Lo que quiero es jugar y me gustaría ir a un equipo que me asegure estar en el line-up”, ha dicho, sin poder ocultar su incomodidad.

Pero, después de ese bajón de voltaje y esa operación en la rodilla, Marvin no es algo seguro hasta que demuestre lo contrario, y para que eso ocurra, necesita estar en acción.

Otro inconveniente, y fuerte para un equipo que se interese en sus servicios, es el salario superior a los 4 millones en su último año.

¿Podrán los Gigantes meterlo en una negociación? A simple vista, eso no es fácil en las circunstancias actuales, no favorables.

¿Qué le espera a Benard en el 2003?… Esa es para él y nosotros, una gigantesca intriga.  

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