- Siguen las denuncias contra taxistas delincuentes
Luis Alemán [email protected]
Dos mujeres que viajaban como supuestas pasajeras y el conductor de un taxi, se encargaron de despojar de todas sus pertenencias a un parroquiano, que se equivocó al tomar un taxi con la intención de llegar más rápido a su casa.
Se trata de Cristian Antonio Villalta López, de 26 años de edad, quien la noche del pasado miércoles abordó un taxi en el sector de la Colonia Nicarao, para que lo llevara a una dirección cercana a la rotonda universitaria.
En el auto viajaban dos mujeres muy bien vestidas que nunca levantaron sospechas, por lo que Cristian al parecer, viajó muy confiado.
El problema comenzó cuando Villalta López sintió un hincón en el costado derecho, la bella mujer lo estaba intimidando con una navaja, mientras el taxista le gritó que no se preocupara, que no le harían nada si entregaba todas sus pertenencias.
La segunda mujer que viajaba como pasajero en el asiento delantero, tomó la cartera de Cristian, el reloj y 60 córdobas que éste andaba en uno de los bolsillos de su pantalón.
OTRO TAXISTA LADRÓN
Mientras tanto, casi a esa misma hora, pero en el sector de Monseñor Lezcano, el joven Emmanuel de Jesús Silva Pineda estaba siendo despojado de todas sus pertenencias, incluyendo sus zapatos.
Los asaltantes eran tres tipos que viajaban en un vehículo taxi, marca Kia. Silva Pineda iba con su amigo Carlos Fernando Ramírez Rivas, ambos regresaban de una feria de ingeniería que se realizaba en el Hotel Holiday Inn.
El taxi lo abordaron en el parqueo del hotel, pidiendo los llevara primero de Montoya una cuadra al lago, una abajo y a Emmanuel de Jesús, del Distrito II de Policía dos cuadras abajo y dos al lago.
El taxista después de dejar a Carlos Fernando se dirigió hacia el sector de la Policía del Distrito II, pero a unas cuadras, uno de los sujetos que viajaban en el taxi le colocó en el costado derecho una bayoneta, exigiéndole le entregara todas sus pertenencias. Emmanuel de Jesús dio todo, hasta su par de zapatos.
PLACAS FALSAS
En ambos casos los vehículos tenían placas de taxis, pero los códigos descritos por las víctimas no corresponden con los registros que tiene la Dirección de Tránsito, por lo que se presume que son placas falsas para encubrir acciones delictivas.