Marcia Morales

El matrimonio según las chicas de hoy

¿Cómo ha evolucionado el concepto del matrimonio para las mujeres de esta generación? Actualmente la realización personal es lo que prima en sus vidas Era una vez una princesita, estada triste, muy sola, no tenía con quien llorar, con quien reír y su vida no tenía sentido, estaba vacía, pero un día llegó un joven… […]

  • ¿Cómo ha evolucionado el concepto del matrimonio para las mujeres de esta generación? Actualmente la realización personal es lo que prima en sus vidas

Era una vez una princesita, estada triste, muy sola, no tenía con quien llorar, con quien reír y su vida no tenía sentido, estaba vacía, pero un día llegó un joven… Y así las historias rosas se entretejieron en torno a la búsqueda del amor ideal, y que fue el sueño de adolescentes años atrás, pero que ahora se ha cambiado por la búsqueda de un amor más maduro y realista.

Actualmente las mujeres ya no hacen tanto caso a los comentarios como: “ya te está dejando la carreta o el tren”, porque se forjan un futuro diferente al de dedicarse exclusivamente al mundo doméstico.

Marcia Carolina Morales tiene los días contados. “Me llevan los días contados después que cumplí los 25 años”. “Te está dejando el tren”, le han dicho en broma y en serio amigos y familiares.

Graduada en Comunicación Social, habla inglés y francés, entre sus planes inmediatos no figura el matrimonio, sino crecer como profesional.

Los comentarios en torno a su condición de soltera tienen como origen, según esta joven profesional, “la presión social que hemos tenido generación tras generación. Yo he llegado a la conclusión de que casarse o no a una edad determinada, son expectativas que llenás a los que están a tu lado”.

“Siento que muy sutilmente las personas cercanas a una lanzan mensajes muy tácitos, en especial la mamá, quien es el referente afectivo más importante que podés tener a tu lado”, deja salir una sonrisa y continúa. “Cómo quisiera que estuvieras acompañada, que vinieras a las reuniones sociales los fines de semana acompañaba o que ya pudieras sentar cabeza, me dice mi mamá”, recuerda.

“En cambio yo me siento en un momento crucial de mi vida porque puedo hacer cosas que no se hacen cuando se tiene pareja”.

La soltería de Marcia tiene un referente muy fuerte: sus amistades. Con sus amigos se divierte cada fin de semana. Asegura que estar soltera tiene sus pro y sus contra, “pero no es tanto por estar sola, sino con uno mismo”.

La universidad de la vida

Giselle Poveda, a sus 27 años cuenta con doble licenciatura en historia y filosofía con énfasis en estudios latinoamericanos, y una maestría en educación.

Esta catedrática de Correspondencia de Negocios en la Universidad Americana (UAM), profesora de inglés en el Ave María College e historia en el Colegio Americano, explica su concepto del matrimonio.

“Que la realización de una mujer es encontrar marido antes de llegar a una determinada edad, eso es una gran mentira”, asegura con aplomo.

“Es mentira que la mujer se debe casar a una determinada edad porque si no se queda cotorra. Es mentira que la mujer envejece más rápido que el hombre”, respira aliviada y sonríe.

“Son cosas que dicen de la mujer como para prevenir algo que no quieren ver, o para enseñarle a la mujer qué es lo que debe hacer”.

Ella asegura que ha pasado la mayor parte de su vida en el extranjero, en medio de una cultura bastante diferente a la que la vio nacer, como la de Nicaragua.

Se empeñó en prepararse para el futuro y esa determinación es tan fuerte como querer entrar a la iglesia vestida de blanco, sin embargo ve como un pensamiento alienígeno la idea que las mujeres solteras sean presionadas directa o indirectamente para casarse.

“Eso he visto bastante en Nicaragua. Gracias a Dios vi otro espejo y pienso que la mujer debe crecer como persona y como profesional antes de llegar al matrimonio”, asegura.

Se ríe un instante y muy seria continúa: “Yo llegué a los 28 y no me siento cotorra ni mucho menos. Mi círculo de amigas ya pasaron el chelín que le dicen y no se sienten cotorras tampoco. Son profesionales, tienen sus trabajos y llevan su soltería bastante tranquila. Disfrutamos nuestra soltería haciendo lo que nos gusta. Por ejemplo frecuento Friday´s, Hipa Hipa, La Hora del Taco, lugares así o nos reunimos en casas de amigos”, dice.

Tanto Marcia Carolina, quien considera tener “una mente bastante liberal, de mente abierta”, como Giselle, quien vivió fuera del país, coinciden en que se prepararon más para ser profesionales que para ser amas de casas.

Marcia por su lado comenta que “no me prepararon para tener las destrezas de la típica chica. Como dice la canción del grupo, Ella Baila Sola, de mayor quiero ser florero. No, a mí no me prepararon para ser mujer florero. Me prepararon para ser una mujer profesional”.

“Además, al venir de una familia que de una manera u otra ha tenido grandes logros en el ámbito de la literatura, al tener un padre que haya sido insigne (Beltrán Morales), un gran escritor, yo me he planteado como una meta el poder brillar con luz propia. Ese es mi eje, mi pilar, la parte neurálgica de mi vida, es como mi polo a tierra hasta ahora”, define.

“Por eso no he cometido la locura, porque para mí sería una locura decidir, tener una vida de pareja si todavía no te conocés a vos misma y no has logrado concretar tus metas personales. Que hasta ahora no las he logrado”, afirma.

Según Giselle, su sueño para cuando fuera grande fue casarse. “Siempre tuve la ilusión del amor de Blanca Nieves, Cenicienta. Creo que no hay persona en el mundo que no sueñe encontrar a esa persona, su media naranja, su hombre o mujer ideal, pero antes de llegar a tenerlo, debe crecer como persona. Así uno disfruta más el amor y la familia. Aún si no te casás y tenés hijos poder darles una mejor educación”.

Evolución

“Las mujeres están tomando conciencia de que es necesario estudiar para enfrentar mejor la vida”, esa variación de mentalidad se debe a varios factores, opina la psicóloga Astrid Incer.

“Todo el mundo quiere estudiar para competir y se hace necesaria la independencia. Hoy la familia está más abierta. Hay más flexibilidad ante las relaciones de pareja y existe más apoyo frente a un embarazo antes del matrimonio. Antes lo primero que hacían era que la chavala se casara”, dice Incer.

Incer plantea que las exigencias sociales son un llamado para que haya un aporte como profesional y es en respuesta a eso que muchas mujeres se educan más. Es como el grito en coro: “el conocimiento nos hará libres”.

El padre José Miguel Clemente S.J., plantea que “siento que el matrimonio en el caso eclesiástico es un paso que se da conscientemente y que es para toda la vida. Cuando se casan es porque ya lo han pensado bastante y saben que es una decisión definitiva”.

“El matrimonio es un compromiso y en caso ese es el temor. En el caso del hombre es bastante reacio a comprometerse. Yo he casado parejas muchas veces hasta que ya tienen años de convivir e incluso tienen hijos”.

¿Por qué retrasar el matrimonio?

“Las mujeres buscan la superación en busca de una mejor vida, a partir del desarrollo de la sociedad y sus exigencias como individua. Se valoran más, en vista de un mejor futuro”.

Jorge Alvarado
Estudiante de Derecho


“Lo que influye es la educación de los padres. Hoy existe bastante libertad. Antes era bastante limitada. Ahora existen más las uniones libres”.

Fernando López
Técnico en Refrigeración.


“Se viven más las relaciones prematrimoniales. Ya no hay mucho interés por las bodas. Lo ven como algo ridículo, anticuado y más que todo comprometedor. Quieren aprovechar la juventud y más frente al fracaso de muchos matrimonios”.

Yader Laguna.
Periodista


“La visión de la mujer ha cambiado con los años. Buscan como sentirse útiles a la sociedad, valoradas, la igualdad de género. Antes había limitación por el padre y después por el marido. Hoy luchan para competir y lograr un mejor nivel de vida”.

Yolanda Bove
Psicóloga.  

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