- Sospechan de terroristas ligados a Al-Qaeda
Pat RoqueAP
ZAMBOANGA, FILIPINAS.- Una ciudad de mayoría cristiana en el corazón de la región musulmana de las Filipinas fue estremecida el jueves por el segundo ataque dinamitero mortífero en dos semanas. Dos explosiones destruyeron ayer dos tiendas, dejando seis muertos y 144 heridos.
Las sospechas recayeron inicialmente en el grupo Abu Sayyaf, vinculado con Al-Qaeda.
Las autoridades dijeron que había similitudes con una explosión del 2 de octubre que mató a cuatro personas, incluyendo un soldado estadounidense. Ese ataque se atribuyó a Abu Sayyaf, un grupo extremista musulmán notorio por sus secuestros y asesinatos.
La zona comercial de Zamboanga se convirtió de un momento a otro en una escena macabra de sangre, caos y escombros. Los clientes de los comercios se dispersaron mientras las patrulleras policiales convergían en el lugar, y se empleaban camionetas para transportar los heridos a los hospitales.
“El suelo se estremeció y se generalizó el caos. La gente estaba bañada en sangre, gritando y huyendo del humo’’, dijo Ofelia Fernández, que estaba del otro lado de la calle cuando se produjo la explosión.
Las escuadras de explosivos de la policía hicieron estallar cinco paquetes sospechosos, pero su examen posterior reveló que no contenían explosivos.
La presidenta Gloria Macapagal Arroyo condenó el nuevo ataque en su empobrecido país, un aliado clave en la guerra antiterrorista encabezada por Estados Unidos.
Unos 260 soldados estadounidenses estaban en Zamboanga, una ciudad de 600,000 personas en el convulsionado sur de las Filipinas, luego de participar en maniobras antiterroristas para ayudar a las tropas locales a combatir a Abu Sayyaf. No se cree que haya extranjeros en las bajas causadas por el ataque del jueves.