Amor sin barreras

Amparo [email protected] Ella es de La Habana, él de Nueva York, ella baila en Tropicana, a él le gusta el Rock, ella vende besos en un burdel mientras él se gradúa en U.C.L.A… Mulata hasta los pies, él rubio como el sol, ella no habla inglés, y él menos español, él fue a tomar un […]

Amparo [email protected]

Ella es de La Habana, él de Nueva York, ella baila en Tropicana, a él le gusta el Rock, ella vende besos en un burdel mientras él se gradúa en U.C.L.A… Mulata hasta los pies, él rubio como el sol, ella no habla inglés, y él menos español, él fue a tomar un trago sin sospechar que iba a encontrar el amor en aquel lugar… así reza el estribillo de una canción del cantautor guatemalteco Ricardo Arjona y que describe el tema central de esta edición… Historias de parejas que han encontrado en sus diferencias culturales un punto de unión.

En culturas como la hindú la vaca es sagrada. Al punto que comer terneros es un “sacrilegio”. En la musulmana, el asunto no es menos coercitivo, ya que el Corán prohíbe alimentarse con cerdo. Mientras tanto los griegos ortodoxos nunca ingieren productos lácteos y a esto tienen que atenerse quienes se unen a gente con esa tradición.

Sin embargo, como ocurre con las normas siempre hay sus excepciones. De eso es testigo Nicaragua donde algunos “enlaces” con extranjeros del viejo mundo demuestran que es posible compartir las costumbres de cuna, sin intentar trastocarlas o anularlas.

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