- Mercadeo de frutas y vegetales inicia en la noche y madrugada, concluyendo hasta el mediodía
Mayda Isabel Meléndez [email protected]
Ticuantepe.- Nubia Calero, en compañía de otras cuatro mujeres, empieza a bajar sus canastos de la camioneta que la transportó desde su Ticuantepe natal hasta el centro del Mercado Oriental en Managua a las diez de la noche. Se sienta en un banquito que llevó para aguardar que sean las tres de la madrugada e iniciar su venta.
“Como las ventas no están tan buenas en el mercado, sólo estamos yendo dos días: jueves para amanecer viernes y domingo para amanecer lunes. A las tres de la mañana ya empieza a llegar la gente, entonces ya nos acomodamos”. Y así inicia la jornada que en un buen día termina a las 9 de la mañana.
Pero si los clientes retrasan su llegada, doña Nubia espera hasta el mediodía, cuando, con o sin ganancias, comienza el proceso a la inversa: junto a sus compañeras de viaje, empieza a retirar su banquito y canastas para montarse a la camioneta que las regresará al sitio de origen.
La idea de viajar en grupo tiene su explicación. Primero porque por cada viaje de ida y vuelta a la capital, los conductores cobran 250 córdobas y ya entre varias dividen ese monto en cantidades iguales. Por otro lado, entre sí se acompañan y ayudan, aunque estar en grupo no les impide ser víctima de los pandilleros de que de vez en cuando asolan el lugar.
“A veces llegan las pandillas y nos roban, y sabiendo que nos van a matar, mejor que se lleven las cosas. Un día se me llevaron una canasta llenita de pitahayas, pero qué puede hacer uno. Nunca hemos denunciado porque después los pandilleros se llegan a desquitar”, dijo la comerciante.
Miembro de la cooperativa “Desarrollo Empresarial de Mujeres Piñeras de Ticuantepe”, doña Nubia y su familia siembran cinco manzanas de terreno. Allí cosechan piña, plátano, limón, ayote y pitahaya. Todo de manera orgánica, aunque vender productos sin residuos químicos no le genera mayores ganancias.
“Hacemos esto para mantener el estudio de los hijos y la escuela. También para trabajar la parcela porque con esos realitos compramos para mantener la siembra”, manifestó.
ALTIBAJOS CON LAS GANANCIAS
Nubia Calero asegura que una buena venta en el mercado capitalino le deja entre 200 y 250 córdobas de ganancia. Pero a veces sólo saca lo del pasaje y el café con pan que compra por las noches. “A veces me voy en blanco, pero se hizo el intento”.