- Procurador Fiallos se acerca a contralor Montenegro para analizar la información sobre casos Roberto Rivas y Coprosa e
iniciar investigación conjunta - Ambos funcionarios buscan “descongelar” relaciones entre PGR y CGR y establecen que Montenegro será el enlace con Procuraduría
José Adán Silva [email protected]
Las relaciones frías y hostiles entre la Procuraduría General de la República (PGR), y la Contraloría General de la República (CGR), podrían llegar a su fin luego de que el contralor Luis Ángel Montenegro, se reuniera en privado la semana pasada con el procurador Francisco Fiallos, para establecer vías de comunicación interinstitucionales.
La información, brindada inicialmente a LA PRENSA bajo anonimato, fue confirmada ayer por el contralor Luis Ángel Montenegro, quien aseguró que, efectivamente, el viernes pasado, en sus oficinas de la CGR, recibió al procurador Fiallos para tratar temas de investigación de casos específicos donde se sospecha de corrupción, y para tratar de establecer “contactos”.
La reunión se realizó un día después de que la Procuraduría General de la República anunciara una investigación a Coprosa, organismo no gubernamental de la Iglesia Católica que durante el gobierno del ex presidente Arnoldo Alemán, fue beneficiado de diversas maneras sin estar registrada legalmente ante el Ministerio de Gobernación; y del caso Roberto Rivas, magistrado del Consejo Supremo Electoral a quien se le achacan desvíos de fondos estatales a la Iglesia Católica.
LOS PLEITOS
A lo largo del presente año, algunos contralores han tenido fuertes choques con el procurador Fiallos, y viceversa.
Uno de ellos ocurrió a finales de mayo, cuando estalló el caso Coprosa. En esa ocasión Fiallos dijo que para investigar a este organismo esperarían una investigación de la CGR sobre el caso, lo que motivó al contralor Guillermo Argüello Poessy a criticar la posición “tímida” del procurador.
“No sé por qué la Procuraduría, que actúa en forma tan eficaz, tan eficiente y tan exitosa, cuando se trata de Coprosa dice: espero a la Contraloría. Todavía no acierto a explicarme por qué razón”, reflexionó Argüello en esa ocasión, provocando el malestar de Fiallos, quien calificó las palabras de Argüello Poessy como “ridículas, infantiles y pueriles”.
Las relaciones se tensaron más, cuando los tres contralores de tendencia liberal mandaron una carta a la bancada liberal de la Asamblea Nacional, para pedirle una interpretación de la Ley Orgánica de la Procuraduría, sobre todo un capítulo donde se determina la capacidad de la Procuraduría de acusar judicialmente sin la necesidad de un informe de auditoría de la CGR.
OTRO CASO
En otra ocasión, tres meses y medio después que los contralores hubieran solicitado al procurador Fiallos, que gestionara ante los Juzgados la suspensión del sigilo bancario a varias instituciones financieras para investigar la actuación de la Superintendencia de Bancos en la quiebra de los bancos, éste respondió con un “error” que molestó a los miembros de la Contraloría: “Mándenme la dirección de la Superintendencia de Bancos”.
“¡Es el colmo del desprecio por esta Contraloría!”, expresó Argüello, mientras tiraba la carta de Fiallos sobre la mesa, mientras la calificaba como una actitud de “insolencia”.
En respuesta, la CGR abrió una auditoría en la Procuraduría, por sospechas de violaciones a la Ley de Contrataciones del Estado, al contratar a procuradores especiales sin muchos trámites.
CONFIRMACION
“Efectivamente me reuní con el procurador (Francisco) Fiallos para ver lo del caso de Roberto Rivas y de Coprosa, porque ellos (la PGR) están interesados en investigar esos casos. Pero más que eso, la reunión fue un acercamiento entre estas dos instituciones, para coordinar investigaciones y buscar mecanismos de comunicación”, dijo Luis Ángel Montenegro, quien servirá de puente con la PGR, dada la hostilidad bilateral manifestada en ocasiones anteriores entre Fiallos y los otros miembros de la CGR.