Hay que apoyar a las Pyme

Guillermo Cárdenas Montalván En los tiempos modernos las exigencias de los mercados ha hecho que el ambiente económico y empresarial sea muy diferente al de años anteriores, hoy en día las empresas se ven enfrascadas en una lucha feroz y tenaz por permanecer dentro del ambiente competitivo, donde el desarrollo tecnológico y los mercados abiertos […]

Guillermo Cárdenas Montalván

En los tiempos modernos las exigencias de los mercados ha hecho que el ambiente económico y empresarial sea muy diferente al de años anteriores, hoy en día las empresas se ven enfrascadas en una lucha feroz y tenaz por permanecer dentro del ambiente competitivo, donde el desarrollo tecnológico y los mercados abiertos hacen que éstos exploren cada día nuevas maneras para poder lograr la sobrevivencia.

En Nicaragua las Pyme han sido de gran importancia tanto para el desarrollo local de sus ciudades como a nivel nacional, las cuales proveen a la sociedad de fuentes de empleo, de ingresos a los hogares como también al fisco, además proporcionan la posibilidad de encontrar nuevos mercados y de implementar estrategias para sus proyecciones y perspectivas que indudablemente traería consigo el desarrollo conjunto de las Pyme en el ámbito administrativo, tecnológico y de mercado.

Para poder sacar provecho efectivo de esta alternativa de desarrollo es necesario que los organismos gubernamentales como el Instituto Nicaragüense de Apoyo a la Pequeña y Mediana Empresa (Inpyme) y la Dirección General de Fomento de las Pyme del Ministerio de Fomento, Industria y Comercio (Mific), promuevan y promocionen de forma más efectiva las iniciativas y fondos destinados a las diferentes ramas, tratando de sistematizar todo lo disponible dándoselo a conocer a los empresarios.

El gobierno tiene la responsabilidad fundamental en la definición e implementación de políticas que faciliten la integración y el desarrollo de las Pyme sin una voluntad política clara y definida que generen espacios y condiciones que favorezcan el desarrollo, será muy difícil que los Pyme alcancen un mayor grado de desarrollo.

El panorama actual refleja que las Pyme se encuentran en una situación muy difícil para insertarse en una dinámica de desarrollo, éstas presentan debilidades que por lo general son de carácter cognoscitivo, estructural, y subjetivo. Es decir, que en la primera debilidad los empresarios no saben cómo utilizar los espacios y oportunidades que funcionan actualmente ignoran que existen planes y programas de capacitación y asistencia técnica, desconocen la política tributaria en relación a la importación de maquinaria, además los elementos de producción, administración y gerencia no son aplicados por los empresarios en la mayoría de los casos. En la segunda debilidad que es de carácter estructural se da por una infraestructura no adecuada para los talleres, su capacidad instalada no es explotada totalmente y los activos fijos son insuficientes para acudir a créditos. Por último las debilidades subjetivas son aquellas en que los empresarios presentan el temor y la resistencia de conocer y aprender nuevas técnicas y metodología de trabajo, el uso de nueva tecnología y nuevas formas y estilos de dirección de las empresas.

En otro orden también presentan amenazas que fundamentalmente provienen de las políticas gubernamentales, por lo general las políticas tributarias y crediticias son adversas al desarrollo de las diferentes empresas, a esto le agregamos las tarifas de servicios públicos con tendencia ascendente, dependencia de la importación de materia prima en algunos casos, apertura del mercado nacional a la producción extranjera y por último carencia de una política de transferencia tecnológica.

Las Pyme industriales de nuestro país poseen los ingredientes necesarios para implementar estrategias de alianzas y avanzar hasta el punto de la ventaja competitiva, para lograrlo será necesario como primer paso hacer cambios significativos en la forma de pensar y dar origen a nuevos paradigmas donde la visión y objetivos serán comunes tomando en cuenta además de los aspectos estratégicos los aspectos operativos y culturales.

La creación de unidades superiores a través de la unión de empresas pequeñas y medianas las hará fuerte y así poder hacerle frente a las dificultades que se les presenten producto de la alta competitividad de los mercados. Las alianzas son herramientas utilizadas hoy día, diseñadas para acumular ventajas competitivas en los mercados actuales. Si ésta se puede lograr usar con propiedad, la alianza aumentará la capacidad de “jalar a través” de la red de clientes, comprador y vendedor. Esto trae consigo que las Pyme aliadas trabajen en forma mutua para tirar de los productos de valor más satisfactorios a través de un sistema interconectado hasta el cliente final con una utilidad razonable para todas las partes.

Pensar en alianzas con el enfoque tradicional resulta una remota posibilidad, pero la realidad exige cada día a dar ese paso, aunque este camino no es sencillo, en el transcurso de sus etapas se tornará lento y complejo que irán desde la independencia y autointerés que provoca la confianza en el desempeño individual de cada unidad productiva (Pyme) hasta el compartimiento de nuevos valores como la honestidad, sinceridad y confianza que aseguraran un trabajo mutuo y en equipo, permitiéndoles alcanzar valores y márgenes de producción agregados, representando este resultado como su ventaja competitiva.

Esto, puede ser una realidad en nuestro país, nuestras Pyme cuentan con fortalezas tales como el conocimiento de las ramas por parte de los empresarios, mano de obra con experiencia y buen acabado de los productos, aprovechar estas fortalezas a través de una alianzas provocará evitar la desaparición, podrán integrar procesos que les permitan alcanzar metas que no pueden ser logradas de forma individual, desarrollar innovaciones para diversificar sus productos, proporcionándoles la capacidad de levantar barreras para la incursión de productos extranjeros.

Es por estas consideraciones que se debe apoyar el desarrollo de las Pyme ya que además de generar fuentes de empleo aportan un buen porcentaje al Producto Interno Bruto, donde los esfuerzos, capacidades, recursos y voluntades se han convertido en una evidente necesidad.

* El autor es economista y profesor de Economía de la Universidad de Occidente, León.  

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