Momentos en que la testigo Lilliam Zambrana Salinas, muestra a la juez Ángela Dávila, la forma en que encontró atada y amordazada a Esperanza Herdocia durante la inspección realizada en el lugar del crimen.

Dudas después de inspección del crimen

Juez llega al lugar donde apareció muerta por asfixia Blanca Azucena Chavarría Fariñas, en los alrededores del Mercado Oriental Elízabeth Romero [email protected] Una serie de dudas quedaron en el aire entre los defensores de los acusados por presunta participación en la muerte por asfixia de Blanca Azucena Chavarría Fariñas, de 36 años, en relación a […]

  • Juez llega al lugar donde apareció muerta por asfixia Blanca Azucena Chavarría Fariñas, en los alrededores del Mercado Oriental

Elízabeth Romero [email protected]

Una serie de dudas quedaron en el aire entre los defensores de los acusados por presunta participación en la muerte por asfixia de Blanca Azucena Chavarría Fariñas, de 36 años, en relación a las afirmaciones que hizo la única acompañante de la víctima durante la inspección realizada por la Juez Quinto de Distrito del Crimen, Ángela Dávila.

El hecho ocurrió el pasado 22 de septiembre en el barrio Santo Domingo, cercano al Mercado Oriental, en la capital.

Las abogadas María Ángeles Delgado y Patricia Navarro, defensoras de los detenidos Juan Ramón Bermúdez y Rodman Romero Picado, respectivamente, sostuvieron que existen algunas diferencias entre lo que afirma la testigo Lilliam Zambrana Salinas y Esperanza Herdocia Paniagua, quien habitaba con Blanca en la misma vivienda. Herdocia trabajó durante 20 años como cocinera en el Distrito IV de la Policía.

Entre los señalamientos que realizan las defensoras destaca el hecho de que Zambrana sostuvo que al llegar al porche de la casa de la víctima, escuchó claramente hablar a Herdocia, lo que significa que en ese momento no tenía cinta adhesiva en su boca.

CONFUSIÓN

Asimismo, el hecho de que el perro de la casa no haya ladrado advirtiendo la presencia de intrusos en ese momento, así como la ausencia de violencia en los muebles de la casa, indican que los autores del crimen pudieron ser personas conocidas de la víctima.

“Entrá mamita que los ladrones se metieron y nos asaltaron”, recordó Zambrana que escuchó claramente cuando desde una esquina del porche le comentó Herdocia de lo sucedido y le invitó a entrar a la casa.

Sin embargo, Zambrana comentó ante la judicial que momentos después, al ingresar a la casa observó que Herdocia trataba de hablarle pero con dificultad podía entenderle, porque en la boca tenía una cinta adhesiva, al igual que sus muñecas estaban atadas con el mismo material. Esto ha generado una duda en el caso, según las abogadas defensoras.

Incluso, Zambrana aseguró que la cinta adhesiva que llevaba Herdocia en sus muñecas cuando acudió a la casa vecina, “la sentí algo flojona”, que bien pudo permitirle quitarse la que llevaba en la boca e hizo un simulacro, a petición de la judicial, sobre la forma en que encontró a ésta atada de las muñecas y amordazada.

“La señora nunca estuvo atada de los pies, estuvo amarrada de las manos con un amarre suave movible de manera que ella misma pudo haberse quitado si hubiera habido alguna mordaza”, indicó la abogada Delgado.

Sin embargo, Herdocia alega que debido a los nervios no podía quitarse la cinta adhesiva de la boca, como tampoco podía caminar aunque no estaba atada.

“Eso es absurdo, no podía yo quitarme porque en la vida no había llevado ese golpe. Entonces me sentía muy nerviosa. Se lo juro. No podía”, insistió Herdocia, aunque reconoce que no estaba amarrada de los pies.

Hay otra testigo mencionada en el caso que incluso aseguró ante las autoridades que Herdocia le ofreció cinco córdobas si le avisaba del hecho a Zambrana. Pero Herdocia aduce que fue moviéndose la cinta adhesiva con los dedos de sus manos atadas “entonces quedó un hoyito donde se oía la voz”.

DEFENSORAS ALEGAN INOCENCIA

Hasta ahora tres son las personas detenidas por la Policía como sospechosas de haber participado en el crimen: Raúl Antonio Méndez Bermúdez, Rodman David Romero Picado y Juan Ramón Bermúdez Castro. Las defensoras en este caso alegan que los detenidos son inocentes porque no hay elementos de pruebas en su contra.  

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí