Las activistas del equipo electoral de Luiz Inacio Lula da Silva, festejaron ayer al candidato en la casa de campaña en su bastión de Sao Paulo, la principal ciudad industrial del Brasil.

Brasil frente a decisión histórica

Brasil escoge mañana a su futuro presidente. El gran favorito: Lula, líder del Partido de los Trabajadores Segunda vuelta no está descartada Aldo GamboaAFP RÍO DE JANEIRO.- Los brasileños adoptarán el domingo una decisión histórica: si entregan la presidencia ya en la primera vuelta electoral al ex obrero y líder socialista Luis Inacio Lula da […]

  • Brasil escoge mañana a su futuro presidente. El gran favorito: Lula, líder del Partido de los Trabajadores
  • Segunda vuelta no está descartada

Aldo GamboaAFP

RÍO DE JANEIRO.- Los brasileños adoptarán el domingo una decisión histórica: si entregan la presidencia ya en la primera vuelta electoral al ex obrero y líder socialista Luis Inacio Lula da Silva, en un país aquejado por enormes diferencias entre ricos y pobres.

Según todos los sondeos, Lula podría liquidar el pleito ya el domingo; caso contrario, le faltarán muy pocos sufragios para evitar una segunda vuelta, prevista para el 27 de octubre si no obtiene el 50% más uno de los votos.

En promedio, los institutos de sondeo indicaron de la última semana le adjudican entre 48% y 49% de los votos válidos. Su más próximo adversario, el oficialista José Serra, aparece en un lejano segundo lugar, con 19% a 21%.

El ex metalúrgico y líder sindical nunca estuvo tan cerca de llegar al Palacio presidencial de Planalto. En su primera tentativa de 1989, pasó al segundo turno al recibir el 16.08%, siendo que Fernando Collor de Mello (quien vencería en la segunda vuelta) tuvo el 28.52% de los sufragios.

Cuatro años más tarde, en 1994, Lula volvió a aspirar a la presidencia contra el favorito Fernando Henrique Cardoso, quien liquidó el pleito en el primer turno, con el 54.28% de los votos. Sin embargo, Lula consiguió el 27.04% de los sufragios.

En 1998 Cardoso consiguió su reelección también en el primer turno, con el 53.06%, y Lula nuevamente fue el segundo colocado, con 31.71% de los votos.

Este año, sin embargo, Lula disparó al frente en la preferencia de los electores, en total unos 115 millones, ya desde el inicio de las campañas, y mantuvo un liderazgo sin amenazas hasta la víspera de las elecciones. No obstante, al contrario de las elecciones de 1989, cuando sus adversarios buscaban descalificarlo mostrando banderas rojas, insinuando que su triunfo convertiría a Brasil en un país comunista, este Lula más maduro creó canales eficientes de contacto con empresarios, trabajadores, industriales o agentes del mercado financiero.

El otrora considerado un peligroso subversivo fue este año aplaudido de pie por uniformados generales en la Escuela Superior de Guerra, por encorbatados hombres de negocios en la Federación de Industrias de Sao Paulo (FIESP) y por trabajadores por todo el país.

NO SERÁ UN LECHO DE ROSAS

Sin embargo, en caso de que los brasileros lleven a Lula al Palacio presidencial de Planalto, la tarea que el antiguo líder sindical tendrá por delante no será de las más fáciles.

El gigante latinoamericano y dueño de la undécima economía del mundo, exportador tanto de soja como de aviones, Brasil convive con bajísimas tasas de crecimiento en los últimos 10 años y con un consiguiente incremento de desempleados, haciendo aumentar el foso de la desigualdad social.

Según datos del estatal Departamento Intersindical de Estudios Estadísticos y Económicos, el nuevo presidente heredará alrededor de 12 millones de desempleados. Esa legión se nutre a cada año de 1.5 millón de jóvenes que ingresan al restringido mercado de trabajo.

Cardoso exhibe estadísticas mostrando que en sus ocho años de gobierno el país logró reducir el número de miserables, aunque la influyente Fundación Getulio Vargas apunta que existen unos 55 millones de personas, de un total de 170 millones de habitantes, que viven con menos de 35 dólares al mes.

El futuro gobierno deberá además tomar medidas drásticas para reducir el imparable crecimiento de la deuda pública, que en abril de este año llegó a representar el 61.9% del PIB, y que en agosto se situaba alrededor del 59%.

ABISMOS SOCIALES

Los datos oficiales dejan al descubierto el abismo entre ricos y pobres: el 10% de la población brasileña es dueña del 50% de la riqueza, mientras en el otro extremo de la sociedad, el 40% de los brasileños más pobres ni siquiera tienen derecho a un 10% de la riqueza. Desde el inicio de las campañas, cuando el favoritismo de Lula se hacía más claro, los mercados locales se tornaron víctimas de una intensa volatilidad, motivada por la desconfianza hacia una victoria del ex líder sindical.

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