- Experto asegura que es una obra de teatro popular “sin paralelo en la literatura americana y quizás en la literatura universal”
Maryórit Guevara G. [email protected]
El siglo XVII dio vida a un personaje pintoresco, burlón, sinvergüenza, contrabandista, mujeriego y estafador, que fue reconocido a nivel nacional en castellano como “El venerable anciano” o bien en la lengua náhuatl como “El Güegüense”, que pronto podría entrar en la categoría de patrimonio intangible de la humanidad.
Según Carlos Mántica, autor del libro “El Cuecuence o gran sin vergüenza”, existen cinco razones principales para que en la Unesco se le nomine como Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad, los cuales son: pertenecer a un género literario prehispánico de la cultura náhuatl conservado de manera oral, ser una obra de más de 300 parlamentos y no de un simple entremés, el incorporar la música, texto, danza, gestos, doble sentido y homofonías, el humor que lo coloca a la par de las mejores obras europeas.
La obra de teatro popular “sin paralelo en la literatura americana y quizás en la literatura universal”, como expresa Mántica, pertenece a un género literario de los náhuatl conocido como “cuecuechcuicatl” o canto quisquilloso o picaresco, de la cual no se conoce su autor.
Dicha obra contiene más de 300 parlamentos y durante la escena incorpora texto, música, gestos, bailes, cada uno de los cuales pertenece a 18 sones. Fue escrita en dos idiomas, el castellano y el náhuatl, y logra provocar un “doble y hasta triple sentido en sus parlamentos”, expresó Mántica.
Afirmó que desde el nombre de la obra ya tiene un doble sentido realizado de náhuatl a náhuatl como es la palabra Huehuetzin, que significa respetable anciano, y Cuecuetzi, que es gran pícaro burlón o gran sin vergüenza.
“El autor fue capaz de conjugar tantos elementos en una sola obra y tenía un completo dominio de la lengua náhuatl, y más concretamente del dialecto en que está escrita la obra”, manifestó Mántica, quien expondrá en el coloquio el contexto histórico en que surgió la obra.
OBRA DE PROTESTA
La obra es de protesta, pero, para Mántica, ésta es en contra del gobierno indio que era corrupto y colaboraba con el rey de España para la opresión de su pueblo, y así utilizarlo como carne de cañón para la conquista del Perú, encomienda y mano de obra forzada.
“Fue a través del Tlatoani, a quienes llamaron caciques, que los españoles manejaron las encomiendas y la recaudación del tributo, y por eso no es de extrañar que se ganaran el rechazo del pueblo”, expresó, dejando de un lado lo que se creía que era en contra del gobernador español.
De igual forma, Mántica manifestó que no se puede ver la obra como la personificación del nicaragüense, porque aunque posea algunas de las cualidades, como el oponerse a los gobiernos corruptos, no todos somos estafadores, sinvergüenzas e infieles, entre otras características de la obra.
Es la única obra americana conocida dentro de la literatura que juega con dos idiomas, y a la vez tiene un perfecto dominio de ambos, logrando dobles sentidos y homofonías.
Manifestó que la obra corre un gran peligro de extinción en todas sus características debido a que ésta sólo se cultiva en la lectura y no se representa. “Está en peligro de extinción porque sólo se lee en las traducciones literales y no se representa, por eso se puede perder”, expresó.